Artículos digitalesEdición 24

La salud mental y emocional de los cibernautas

Cuando pienso en el uso las redes sociales, en particular y en Internet en general, pienso en los jóvenes quienes se han caracterizado por ser el grueso de usuarios que se han apropiado de estas herramientas y que están generando nuevas prácticas de socialización de la tecnología. Por ello, surge la siguiente interrogante: ¿Hasta dónde el uso indiscriminado de Internet puede afectar la salud mental y emocional de los jóvenes? La respuesta a esta pregunta me lleva a pasearme por aquello que entendemos por emociones, por salud, y sobre todo por reflexionar sobre el papel del Internet en la salud mental y emocional de los jóvenes.

Las emociones, a decir de Piqueras y otros (2009) son reacciones psicofisiológicas de las personas ante situaciones relevantes desde un punto de vista adaptativo, tales como aquellas que implican peligro, amenaza, daño, pérdida o éxito. Estas reacciones son de carácter universal, bastante independientes de la cultura, producen cambios en la experiencia afectiva, en la activación fisiológica y en la conducta expresiva. Con respecto al término salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) plantea que la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

Entonces teniendo un poco claro los términos emociones y salud, hay que preguntarse sobre el papel que juega Internet en la salud de nuestros jóvenes. Aquí se trae a colación la frase mente sana en cuerpo sano escrita por el italiano Décimo Junio Juvenal, quien simplemente esbozaba una receta fundamental para la vida, la cual consistía en ejercitar la mente y el cuerpo para lograr armonía. Otro escrito antiguo presentado en la Biblia persuade a los lectores a pensar en lo verdadero, lo honesto, lo puro, lo justo, lo amable, lo virtuoso y lo que sea digno de alabanza. De acuerdo con lo anterior, la mente y los pensamientos fueron la gran preocupación de las personas de tiempos antiguos, pero lamentablemente no es relevante en el presente siglo que estamos vivenciando.

Cierto es también, que en la actualidad si una persona se siente obesa visita el gimnasio, si una persona se siente enferma acude al doctor, pero lamentablemente esta misma persona se está preocupando únicamente por su cuerpo o su estilo de vida. Lastimosamente los seres humanos no se preocupan por su mente, sus pensamientos y su corazón, tal vez esta sea la razón por la cual un proverbio nos aconseja: Cuida tus pensamientos más que otra cosa, porque son la fuente de la vida. Lo que pensamos será la manera de nuestro actuar, si llenamos nuestra mente de pensamientos puros, seguramente el fruto de nuestro vivir florecerá mejor, pero por el contrario si nuestros pensamientos son inmorales el fruto que germinará será espinoso.

Por otra parte, la cantidad de información que llega a la mente de las personas y en especial de los estudiantes de colegios es demasiado grande, la gran mayoría proveniente de los dispositivos tecnológicos. De acuerdo a estudio de Franco (2014) el 54% de los colombianos usuarios de Internet lo utiliza todos los días y lo hacen en un promedio de 2,6 horas por día. Los niños y jóvenes de este siglo tienen en sus manos muchas formas que les permiten acceder con facilidad al mundo del Internet, siendo estos principales consumidores. Muchas de los problemáticas de los jóvenes se han trasladado a otros escenarios como son las redes sociales, nuestros estudiantes dedican gran parte de su tiempo a participar de ellas.

Pareciera que cuando nos estamos empezando a relacionar con términos como ciberacoso, grooming o sexting, ya emergen otros a las mentes y las vidas de los jóvenes. Por ejemplo el vamping, el cual hace referencia a los niños y jóvenes que dedican a permanecer hasta altas horas de las noches conectados a diferentes dispositivos electrónicos. Podemos también hablar de otro mal hábito moderno que consiste en ignorar la presencia de las personas que nos rodean por estar pendiente única y exclusivamente del celular, el cual es llamado como phubbing. En definitiva las mentes de los niños y jóvenes e inclusive adultos están siendo presa fácil de tantos peligros que circulan en el mundo tecnológico moderno.

También podemos mencionar otras dos problemáticas en cuanto al mundo tecnológico del Internet, las cuales han surgido y están siendo investigadas. La taxiedad, la cual se distingue por creer que al celular de la persona le llegan mensajes y notificaciones en todo momento sin estar realmente ocurriendo, lo cual puede llevar a la persona a creer que no está siendo tenida en cuenta por los demás. La nomofobia por su parte consiste en tener un temor ya sea por salir de su casa sin el celular o un miedo intenso por no poder estar conectado a      Internet. Realmente se está tornando una gran preocupación la adicción y el uso excesivo a los teléfonos móviles, siendo la ciberdependencia un problema de salud mental y física.

Asimismo, otra problemática que está literalmente contaminando la mente de los jóvenes es la pornografía, en países latinoamericanos es difícil encontrar campañas en contra. A nivel mundial es de gran ejemplo resaltar lo que hace el gobierno de Corea del Sur, prohibiendo la pornografía desde todos los ámbitos. Claramente la pornografía está afectando no solamente la mente sino también las relaciones personales y en especial las familiares. En pocas palabras, la pornografía día a día trae un impacto negativo en nuestra niñez y juventud.

Se puede también complementar diciendo que no solo los peligros del Internet deben ser dados a conocer sino que es una tarea obligatoria que los padres estén alertas. Igualmente las instituciones educativas deben estar implementando actividades de prevención y promoción de todo tipo. Cuando un acudiente deja a su hijo en el colegio deposita su confianza en la institución, por tal motivo ningún padre de familia quisiera que alguno de sus hijos enfrentara problemáticas por culpa del Internet, los daños psicológicos que pueden acarrear son grandes, y aunque continúen produciéndose material en el mundo en contra de dichas problemáticas, no es suficiente, se hace necesario unir lazos de colaboración entre todos los entes de la comunidad educativa para combatirlas.

Pero lo que sigue es preguntarnos ¿Cómo evitar esta invasión de problemáticas tecnológicas en los estudiantes? Muchos padres piden a gritos un control a los riesgos que acechan en Internet, se han dado cuenta de que los peligros para sus hijos no solo están afuera de su casa sino también dentro de ella. Algunos consejos pueden ser de gran ayuda: controlar el uso excesivo, supervisar las redes sociales de los hijos, tener en cuenta situaciones anormales, bloquear páginas nocivas, denunciar si hay sospechas de delitos y dialogar constantemente con los hijos.

Para las instituciones educativas no hay nada mejor que realizar prevención a través de actividades o proyectos escolares, en ocasiones las escuelas para padres no funcionan muy bien por el hecho de realizarse en períodos demasiados extensos y que la asistencia a veces no es la esperada. Solicitar ayudas externas a fundaciones u organismos gubernamentales puede ser una gran opción para conseguir resultados. Existen muchas instituciones con la experiencia debida en relación a temas del uso responsable del Internet, por ejemplo el programa En TIC confío del Gobierno nacional, el cual presta las ayudas necesarias para las poblaciones estudiantiles.

Podemos agregar que existen también un sinnúmero de páginas web, aplicaciones y herramientas en Internet que nos conducen a adquirir conocimientos adecuados y moralmente correctos, para mejorar nuestras vidas y nuestro entorno. A estos sitios es donde debemos los maestros concentrar nuestros esfuerzos y hacer un uso apropiado de las TIC, ya que son la parte buena e importante del Internet.

Las deficiencias en lo emocional realzan un espectro de riesgos, desde la depresión a una vida llena de violencia hasta trastornos en la alimentación, abandono, hasta caer en muchos casos en el abuso de drogas. Seguramente Décimo Junio Juvenal no previó que la mente iba a estar tan hostigada por un mundo tecnológico en muchas ocasiones pecaminoso y que la armonía entre mente y cuerpo sería interrumpida por un mal uso del Internet, pero sí dejó un principio importante y fundamental para nuestras vidas que consiste en el cultivo de la mente. En conclusión, si logramos un Internet sano conseguiremos jóvenes más saludables emocional y mentalmente. En consecuencia, si a los jóvenes se les ayuda a reflexionar sobre el uso adecuado de Internet, se puede contribuir con el equilibrio emocional de ellos, lo cual les ayuda a proteger la salud y el bienestar.

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Eduardo Esteban Perez Leon

Especialista en Informática Educativa, docente Innovador y Experto de Microsoft a nivel mundial

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