Atando cabos... construyendo el futuro de la enseñanza y el aprendizaje - Ruta Maestra
Edición 19

Atando cabos… construyendo el futuro de la enseñanza y el aprendizaje

Este es un llamado a los líderes de gobiernos, de organizaciones no gubernamentales, educadores, líderes cívicos y ciudadanos comunes para abordar urgentemente siete áreas críticas para mejorar signifi cativamente la calidad de la educación recibida por la mayoría de los niños en la escuela.

 

Agosto 2016

Este es un llamado a los líderes de gobiernos, de organizaciones no gubernamentales, educadores, líderes cívicos y ciudadanos comunes para abordar urgentemente siete áreas críticas para mejorar significativamente la calidad de la educación recibida por la mayoría de los niños en la escuela. Estas acciones apoyan estratégicamente la coherencia y la alineación de políticas y programas que, como sistema, sustentan la calidad de la enseñanza:

  1. Construir una narrativa sobre la mejora de la calidad de la enseñanza como una prioridad nacional.
  2. Mapear y auditar el sistema de programas y políticas que sustentan la calidad de la enseñanza.
  3. Desarrollar un marco estratégico de calidad de la enseñanza y normas profesionales que creen coherencia en el sistema que apoya la calidad de los docentes.
  4. Capacitar a los docentes como profesionales y desarrollar caminos competentes.
  5. Generar una población sólida de candidatos a docentes adecuadamente cualificados en la enseñanza.
  6. Generar una preparación inicial altamente efectiva para los docentes.
  7. Apoyar trayectorias profesionales de desarrollo para los docentes que sostengan una enseñanza altamente eficaz.

Los educadores y los responsables de la formulación de políticas públicas comprenden la importancia de la calidad en la enseñanza y la docencia. Paradójicamente, si bien las intervenciones políticas que pueden mejorar la calidad de los docentes son bien conocidas y hay una creciente atención y apoyo a la preparación de maestros, dichas intervenciones no se han traducido en apoyos generalizados y efectivos para que los maestros puedan desarrollar las competencias necesarias para educar a los estudiantes. Este problema se basa en una comprensión inadecuada de la naturaleza sistémica de estas políticas, de cómo deben actuar en armonía entre ellas y en un fallo del liderazgo que articule la acción colectiva necesaria para crear alineación y coherencia en los sistemas que apoyan la eficacia del docente. Aun cuando los puntos fundamentales para mejorar la calidad de la enseñanza son conocidos, el sistema que los conecta debe ser llevado al primer plano de los esfuerzos de la reforma.

Este documento propone un marco de siete acciones que buscan alinear el sistema que apoya la enseñanza y el aprendizaje, para que con este, los estudiantes estén adecuadamente preparados y puedan convertirse en arquitectos de sus propias vidas, así como en ciudadanos comprometidos con el mejoramiento de sus comunidades. El enfoque de este marco está en el carácter sistémico de las intervenciones necesarias para transformar las condiciones en las que los estudiantes aprenden y los maestros enseñan. Estas intervenciones sistémicas requieren esfuerzos coordinados de múltiples actores e instituciones, de ahí la necesidad de la acción colectiva, de la estrategia y el liderazgo que puedan movilizar tal acción en favor de una visión compartida por la transformación educativa. A falta de tal liderazgo y estrategia, las iniciativas dispares trabajan en propósitos cruzados restando entre sí, en lugar de generar sinergias.

Acción 1. Construir una narrativa que genere un sentido de urgencia sobre la calidad de la educación y la enseñanza de la excelencia

Para recalcar la urgencia e importancia de una educación de calidad y una excelente enseñanza, los líderes políticos y educativos deberán emitir declaraciones públicas en las que se comprometen a incluir esos temas en la agenda política además de establecer una comisión de alto nivel con el objetivo de desarrollar una estrategia enfocada en mejorar significativamente la calidad de la formación docente. Esta comisión proporcionará liderazgo intelectual y desarrollará un plan de implementación para la estrategia.

Los líderes educativos, políticos y cívicos deben situar la calidad de los docentes en el tope de la agenda de sus sociedades, no solo de los Gobiernos. En el pasado, la aparente complejidad de apoyar la enseñanza de calidad ha llevado a algunos de ellos a ver esto como un desafío intratable y evitar abordarlo. Los esfuerzos aislados por mejorar la enseñanza que no producen los resultados esperados terminan por desalentar a quienes los intentan. Aun cuando el desafío es complejo, el mismo es manejable, y la oportunidad de liderazgo para quienes lo asuman está en colocarlo en la agenda, entender las dimensiones clave del sistema y del desafío, y aclarar esas dimensiones con los actores clave que deben movilizarse de manera colectiva para reformar el sistema que subyace a la calidad de los docentes.

En consecuencia, el primer paso para resolver el complejo desafío de reformar el sistema que apoya una enseñanza de calidad es que los líderes lo adopten como un objetivo audaz y que alineen este sistema con aspiraciones profundas y ambiciosas para las escuelas que ayuden a definir el sentido de la educación.

El objetivo audaz de renovar la preparación y el apoyo de los docentes debe ser coherente y alineado con los objetivos económicos y sociales del país, así como con los objetivos de desarrollo sustentable y el avance de los derechos humanos. En síntesis, es necesaria una nueva narrativa sobre cómo apoyar una formación docente de calidad, armonizada con una narrativa ambiciosa de desarrollo social, económico y político, nacional y regional.

El trabajo de los maestros debe ser repensado, no solo para comprender cómo los estudiantes aprenden mejor y lo que deben estudiar para participar de forma efectiva en las sociedades modernas y la aspiración de que todos deben aprender, sino también la necesidad de diferenciación en la instrucción, que atienda debidamente a las diferencias individuales en intereses y necesidades, y que con éxito involucre a todos los estudiantes.

Esta práctica profesional es exigente y compleja, y requerirá colaboración entre maestros y otros profesionales, así como el apoyo a la enseñanza con diversas tecnologías que incorporen información sobre el aprendizaje de los estudiantes para, sobre ella, construir planes personalizados para cada estudiante.

La práctica profesional de los maestros debe ser apoyada por la mejor evidencia de cómo aprenden los estudiantes, guiado por el objetivo ambicioso de que todos los estudiantes aprendan a altos niveles, desarrollando una amplia gama de competencias cognitivas, interpersonales, e intrapersonales, así como la capacidad de aprender a dirigir su propio aprendizaje y las competencias para participar efectiva y responsablemente en diferentes contextos, tanto laboral como personal, en todas las comunidades de las cuales forman parte, incluyendo el ejercicio de la ciudadanía global sostenible y responsable.

La construcción de entornos de aprendizaje que permitan a los estudiantes desarrollar tales competencias requiere que los mismos maestros tengan dichas competencias y que puedan enseñarlas.

Los líderes educativos, políticos y cívicos deben situar la calidad de los docentes en el tope de la agenda de sus sociedades”

Acción 2. Mapear el complejo sistema que respalda el apoyo de la enseñanza y auditar su coherencia.

La comisión de alto nivel dirigida al apoyo de los docentes llevará a cabo una auditoría, un mapa de las diversas políticas y programas que influyen en la calidad de los docentes y evaluará su coherencia, identificando oportunidades para aumentar su eficacia y generar mayores sinergias.

La práctica profesional de alta calidad es el resultado de condiciones cercanas y distantes que la apoyan. Es el resultado de un contexto social e institucional, así como de estructuras y procesos que constituyen un sistema complejo. Identificar los elementos de este sistema, y cómo los mismos interactúan, es una condición necesaria para rediseñar el sistema y poder redirigirlo a metas más ambiciosas.

El no comprender cómo cada política interactúa con otras en un sistema de este tipo explica por qué tantos intentos de influir en la calidad de la enseñanza no logran sus resultados, y es la razón por la cual muchos líderes perciben la enseñanza de alta calidad como un problema intratable. Por ejemplo, elevar los requisitos para entrar en los programas de preparación inicial, en un contexto en el que la profesión es poco atractiva, es probable que disminuya aún más el número de candidatos disponibles, alejando a las instituciones de preparación de maestros de estos esfuerzos y produciendo eventualmente escasez de maestros.

El aumento de la financiación disponible para los distritos o las autoridades locales para el desarrollo profesional, sin orientación o normas que ayuden a alinear esos programas con las necesidades de los maestros, y sus trayectorias de desarrollo, puede traducirse en programas que no corresponden a lo que los maestros necesitan aprender. Alinear la preparación del maestro con una visión ambiciosa de las competencias que deben desarrollar los estudiantes, sin alinear estas con la evaluación de los estudiantes puede cambiar poco en la práctica docente en el aula. Es necesario comprender cómo los diversos elementos del sistema apoyan o fragmentan unos a otros y, en particular, comprender el sistema como lo perciben los maestros y líderes escolares.

Una vez que el sistema se hace visible, y que sus elementos se comprenden, el mismo se vuelve tratable. Los componentes de tal sistema incluyen algunos próximos al alumno, muchos situados en la organización del aula y la escuela, así como distantes, tales como las acciones de supervisión o de gestión educativa en los niveles superiores de gestión. Los elementos más próximos que influyen en la práctica incluyen los objetivos de instrucción y currículo, los alumnos con su conocimiento previo y motivación, los conocimientos, habilidades y la motivación de los profesores, los recursos de instrucción disponibles para los profesores y la estructura de rendición de cuentas. Estos elementos definen el núcleo de la instrucción cotidiana.

Los elementos que forman el núcleo de la instrucción están a su vez insertos en un contexto conformado por los siguientes elementos: el apoyo que los estudiantes reciben de los padres y las comunidades, el apoyo que los estudiantes recibieron de maestros anteriores, las oportunidades de desarrollo profesional de los profesores y la organización de la escuela.

Estos dos sistemas están respaldados por una serie de políticas como las que atraen a los candidatos a la profesión docente, los incentivos a los que se enfrentan los maestros (incluyendo la remuneración), el respeto y estima que tienen en las comunidades donde enseñan, las estructuras para el desarrollo en la profesión de la enseñanza, las oportunidades para el desarrollo profesional continuo. Son estas políticas, estructuras y normas las que definen la cultura escolar, sobre la que se asienta la práctica pedagógica.

A su vez, estas políticas están integradas en los objetivos de la sociedad en materia de educación y estructuras de gobernanza, apoyadas por directrices financieras e impactadas por la política a través de la cual los diversos grupos negocian los objetivos educativos y los medios para alcanzarlos.

La articulación coherente de todos estos elementos, o su ausencia, depende de la eficacia del liderazgo educativo. Dado que a menudo hay múltiples niveles de gobernanza implicados en la educación, y numerosas organizaciones involucradas en la contribución de diferentes servicios al proceso educativo, orquestar la coherencia entre estos diversos esfuerzos requiere de acción colectiva para que dicha coordinación sea posible. Liderar tal acción colectiva, en particular hacia objetivos más audaces y más ambiciosos, requiere un liderazgo adaptativo basado en el cambio de sistemas de colectivos poco acoplados, influyendo en redes sobre las que la autoridad posicional tiene una influencia limitada.

El mapeo cuidadoso de los procesos, estructuras e instituciones existentes que influyen en la calidad de la enseñanza puede ayudar a explicar qué propósitos e intereses atiende el sistema actual, qué competencias ayuda a los maestros a desarrollar e identificar potenciales desajustes entre políticas o programas. Una vez realizado este mapeo, este sistema puede ser auditado en términos de su potencial para apoyar a un aprendizaje más profundo y una instrucción poderosa para todos los niños, reflejando la visión ambiciosa descrita anteriormente. Este ejercicio de análisis de la lógica subyacente del sistema en marcha es una condición previa para diseñar una estrategia y un proceso de gestión del cambio enfocado en alinear este sistema hacia una mayor relevancia y coherencia.

Acción 3. Evaluar el sistema para asegurarse que esté coherentemente alineado con metas ambiciosas y estándares de práctica claros.

La comisión de alto nivel desarrollará una estrategia, trazando pasos de acción y una secuencia para crear un sistema completamente integrado y coherente de apoyo al maestro, alineado con una visión audaz para la educación y con estándares profesionales claros para los maestros y directores.

Una vez que el sistema de preparación y apoyo del maestro ha sido mapeado y evaluado, se hace posible identificar los cambios necesarios hacia una mayor coherencia. Estos cambios pueden entonces formar una estrategia, la misma que secuenciará los elementos de la reforma en una serie de etapas significativas. Una estrategia para calibrar un sistema hacia mayor coherencia tendrá que ser sensible a los puntos de entrada particulares, restricciones de recursos y otras condiciones contextuales de cada país. Por ejemplo, los pasos que se llevan a cabo para promover la profesionalización de los maestros pueden diferir en contextos donde hay una seria escasez de candidatos para enseñar o donde el absentismo crónico es desenfrenado en comparación con aquellos en los que esto no es un problema. De manera similar, el papel que la tecnología puede desempeñar en el apoyo a la enseñanza dependerá del tipo de infraestructura tecnológica disponible. El papel que el sector privado o la sociedad civil pueden desempeñar en las asociaciones público privadas dependerá de las fortalezas de estas y de las instituciones gubernamentales en cada situación particular. Para incluir e invitar a las partes interesadas relevantes a colaborar e inspirarlas a cambiar, será útil adoptar enfoques que se basen en las fortalezas del sistema que generen y mantengan la confianza entre estos actores.

Las estrategias clave de este realineamiento sistémico incluyen (i) la organización de estructuras de gobierno para asegurar la congruencia de objetivos, alineación de actividades y optimización de recursos, (ii) asegurar la colaboración entre todas las partes interesadas, (iii) activar capas mediadoras y redes para facilitar la implementación, (iv) abordar elementos específicos del sistema como, por ejemplo, aumentar los incentivos para atraer candidatos calificados a la profesión, modificar las reglamentaciones para permitir múltiples vías de entrada a la profesión o apoyar la creación de redes escolares para el desarrollo profesional continuo.

Un primer paso crítico en una estrategia para apoyar la reforma sistémica debería ser el desarrollo de normas claras de la práctica profesional de los maestros y directores, para varios puntos en sus trayectorias profesionales. Estas orientaciones servirán de guía para los procesos de desarrollo profesional, gestión de recursos humanos y desarrollo del sistema. Ejemplos de estándares profesionales son los desarrollados por el Consejo Nacional de Normas Profesionales de Enseñanza en los Estados Unidos: http://www.nbpts.org/

Estos estándares deben mapear la progresión del desarrollo para avanzar en las siguientes dimensiones clave de la calidad de la enseñanza:

Una amplia y profunda base de conocimientos, que incluya:

  • Conocimiento de la materia, de los contenidos pedagógicos, de los estudiantes que enseñan y su contexto;
  • Habilidades sociales y de comunicación, habilidades para la colaboración en diferentes redes y asociaciones;
  • Conocimiento sobre el aprendizaje y la diversidad entre los estudiantes (conocimiento para apoyar a los estudiantes con necesidades especiales y pedagogía culturalmente sensible);
  • Competencia para actuar como profesional autónomo que puede planificar, implementar y evaluar sus prácticas y el aprendizaje de los estudiantes;
  • Competencia para diseñar oportunidades de aprendizaje en varios entornos de aprendizaje digitales (habilidades digitales) y físicos (incluyendo fuera de la escuela);
  • Ideología profesional, incluyendo la comprensión compartida de los valores profesionales y el código ético (conducta ética hacia (i) estudiantes, (ii) prácticas y desempeño, (iii) colegas profesionales, (iv) padres y comunidad);
  • Habilidades de investigación y habilidades para traducir el conocimiento basado en la investigación sobre lo que funciona en la práctica (habilidades para utilizar eficazmente el conocimiento basado en la investigación);
  • Sensibilización sobre las diferentes dimensiones de la profesión docente: bases sociales, filosóficas, psicológicas, sociológicas e históricas de la educación y las conexiones sociales de las escuelas;
  • Sensibilización sobre los diferentes temas transversales, tales como temas relacionados con los derechos humanos y la educación para una ciudadanía democrática, la educación empresarial, el desarrollo sostenible y la globalización;
  • Competencia para actuar en un papel de un “adulto” en un aula.

Experiencia en la generación de ideas novedosas e innovaciones educativas

  • Actitud positiva hacia el cambio continuo, que requiere tolerancia a la incertidumbre y nuevas e innovadoras formas de pensar;
  • Voluntad para crear una atmósfera positiva que apoye los procesos creativos y la curiosidad, el reconocimiento de riesgos relacionados con la enseñanza y el aprendizaje en el aula y la creación de innovaciones educativas y, además, la conciencia de la importancia de esta actitud ante los resultados creativos;
  • Competencia para la implementación de un proceso creativo, generar y evaluar ideas relacionadas con la enseñanza en el aula y el aprendizaje y creación de innovaciones educativas;
  •  

    Competencia para el desarrollo de su propia experiencia

    • Una actitud de apoyo para la institucionalización en el grupo ocupacional;
    • Habilidades de autorregulación para el control del trabajo (habilidades para la autoevaluación);
    • Competencia para trabajar en redes y equipos, como equipos multiprofesionales en la escuela;
    • Competencia en el diseño curricular y como innovador para enfoques pedagógicos y entornos de aprendizaje;
    • Un facilitador, entrenador, mentor o capacitador de otros maestros;
    • Competencia para reflexionar sobre las perspectivas pedagógicas personales del docente (reflexión en y sobre la acción);
    • Competencia para utilizar los resultados de la evaluación para el desarrollo escolar y capacidad de desarrollar la cultura escolar en diferentes redes y asociaciones con estudiantes, padres, otros expertos y partes interesadas;
    • Competencia para el desarrollo de experiencia propia por medio de actividades de reflexión, conocimiento basado en la investigación, tutoría, capacitación en servicio y seminarios y talleres y disposición a utilizar esta competencia.Habilidades de investigación (habilidades para usar, producir y traducir conocimiento basado en la investigación).

Acción 4. Capacitar a los maestros, para que ellos a su vez, puedan capacitar a los estudiantes.

  • Los líderes educativos desarrollarán y utilizarán continuamente una narrativa que empodere a los maestros, resaltando los elementos de la estrategia que fomentan la iniciativa y responsabilidad del profesorado.

    Si el sistema que apoya el aprendizaje y la enseñanza de calidad es capacitar a los estudiantes para que se conviertan en arquitectos de sus propias vidas, él mismo debe capacitar a los maestros para que sean profesionales. Solo los maestros capacitados pueden capacitar a los estudiantes. Esto significa desarrollar la profesionalización de los maestros, involucrar la voz del maestro, su agencia en la innovación y transformación educativa, y capacitar a los maestros para que se hagan cargo de su propio aprendizaje.

    El profesionalismo docente, el conocimiento profundo y la experiencia que prepara a los maestros para liderar los procesos de instrucción de manera que apoyen a los estudiantes a ser ciudadanos globales empoderados, requiere oportunidades continuas y de alta calidad para mejorar su capacidad para enseñar. En un mundo que se muda rápidamente, los maestros deben ser conscientes de la naturaleza cambiante del conocimiento, el aprendizaje y del contexto. Existe la necesidad de preparar a los maestros para que puedan asumir nuevos roles, tales como ser facilitadores y diseñadores del ambiente de aprendizaje. Los maestros necesitan adoptar nuevas pedagogías y transformar las prácticas pedagógicas, por ejemplo, para dar cuenta de nuevas formas en que los estudiantes adquieren información a través de la tecnología y las redes sociales. Los maestros deben apreciar su papel en el cultivo de competencias que educan integralmente, incluyendo el desarrollo de competencias para la resolución de conflictos, el pensamiento crítico, la colaboración, la creatividad y las habilidades interpersonales. Los maestros también juegan un papel crítico en ayudar a los estudiantes a desarrollar su carácter y su ética.

    Si bien la profesionalización de los maestros depende en parte de la capacidad docente, necesita también de la posición o condición de los maestros. Estos influyen en la imagen pública de los docentes y pueden actuar como profecías auto cumplidas que moldean a quien se siente atraído por la profesión y qué tipo de aspiraciones profesionales y eficacia desarrollan. Un imaginario social que ve a los maestros como constructores del futuro, como líderes de innovación, atraerá a la profesión a personas con esas aspiraciones, mientras que un imaginario social de la docencia como una profesión de segunda, terminará atrayendo a quienes no tienen otras opciones laborales. A nivel de la escuela, por ejemplo, la naturaleza del liderazgo, la cultura de colaboración, la estructura de las redes y las asociaciones entre la escuela, la sociedad y la familia son factores importantes que permiten o impiden que los maestros se comporten como profesionales. Es decir, las normas y la organización escolar definen una cultura educativa que apoya o disminuye las perspectivas de la profesión.

    Particularmente importante en la construcción de un sistema educativo y profesión docente del siglo XXI será la participación de maestros no solo en su práctica pedagógica en el aula, sino en la identificación de opciones para mejorar la educación y hacerla más relevante, es decir, en el desarrollo y ejecución de políticas y programas de innovación.

    Debe reconocerse que la enseñanza de alta calidad se inserta en un contexto social y en un sistema que debe estructurarse para apoyar la mejora y el desarrollo continuo. Este sistema incluye la narrativa pública sobre la educación y los maestros, las condiciones de trabajo de los docentes, la organización de las escuelas y la medida en que ofrecen oportunidades para la voz y el profesionalismo de los maestros, los mecanismos de evaluación y el apoyo de los maestros alineados con los caminos para el desarrollo de carrera utilizando normas claras de la práctica. Estructuras que fomenten la reflexión continua sobre la práctica y el aprendizaje de los profesores, incluyendo mecanismos de rendición de cuentas que responsabilizan a los maestros, líderes escolares y administradores de la educación de los estudiantes y las metas que los ciudadanos asignan a la educación. La identidad profesional de los profesores, para hacer siempre lo que es mejor, debe anclarse en los derechos de los niños y los estudiantes a aprender y desarrollarse para lograr sus derechos humanos.

    Es imprescindible que los maestros se mantengan constantemente informados sobre los nuevos conocimientos, habilidades y prácticas docentes. Las partes interesadas deben prestar apoyo en términos de tiempo y recursos para satisfacer las necesidades de los docentes en las diferentes etapas de su carrera. Por ejemplo, el desarrollo profesional debe ir más allá de los talleres y cursos e incluir la preparación profesional incorporada en la escuela, la inducción efectiva en los primeros años de ejercicio de la carrera y la mentoría continua. Las redes de maestros, proyectos de colaboración y programas de investigación y de enseñanza basada en proyectos pueden todos apoyar la mejora de las prácticas de enseñanza y los resultados del aprendizaje de los estudiantes.

    La construcción de sistemas que apoyen la profesionalización de los maestros es fundamental para forjar un continuo eficaz para el desarrollo profesional mismo, que integre de manera efectiva la educación previa al servicio de los maestros y el desarrollo profesional permanente. Esto requiere repensar la naturaleza de las relaciones entre las universidades responsables de la formación de maestros y las organizaciones encargadas de la evaluación y el apoyo permanente de los maestros, típicamente las organizaciones locales de gobierno escolar, como los distritos escolares en los Estados Unidos o las secretarías municipales de educación, o las zonas de supervisión en México y otros países de América Latina. Construir un continuo de este tipo requiere también diseñar formas efectivas de colaboración entre educadores de docentes, investigadores y profesores, y hacer del desarrollo profesional en servicio una actividad con mayores bases en la investigación.

    Los maestros necesitan adoptar nuevas pedagogías y transformar las prácticas pedagógicas, por ejemplo, para dar cuenta de nuevas formas en que los estudiantes adquieren información a través de la tecnología y las redes sociales”.

     

    Acción 5. Generar una población sólida de candidatos cualificados para la enseñanza.

    La estrategia delineará pasos específicos para hacer de la enseñanza una profesión lo suficientemente atractiva para que los candidatos tengan al menos niveles de habilidades cognitivas generales y habilidades comunicativas comparables a las de la mitad superior de las recientes generaciones de graduados de secundaria. Estos incluirán condiciones de compensación, mecanismos de evaluación para seleccionar a los participantes y vías alternativas para entrar en la profesión.

    La enseñanza de calidad necesita maestros de calidad, y esto requiere candidatos calificados que puedan sacar el máximo provecho de una excelente preparación inicial, hacerse cargo de su propio aprendizaje, y seguir aprendiendo a lo largo de sus carreras. En muchos contextos no hay suficientes candidatos a la profesión para satisfacer las necesidades de reemplazo y expansión del sistema.

    Las políticas de incentivos, las condiciones de trabajo y el estado de la enseñanza podrían aumentar la oferta de talento en la profesión. Tales políticas incluyen la compensación y las reglas para determinar aumentos en esa compensación con el tiempo. Por su parte, las trayectorias claras de carrera y los incentivos efectivos son claves para hacer la profesión de enseñanza atractiva. También son importantes otros apoyos, incluidos los beneficios de salud y educación, el estatus general y la reputación de la profesión, y las condiciones reales de trabajo de los maestros en las escuelas.

    Cuando esas políticas son insuficientes para producir el numero necesario de candidatos de alta calidad para los programas de preparación de maestros, se deben abrir múltiples vías de ingreso, permitiendo la entrada en diferentes puntos en las

    profesiones de los individuos, por ejemplo, haciendo de la enseñanza una segunda carrera para profesionales que han tenido ya ejercicio de otra por un tiempo. La creación de estos múltiples puntos de entrada requiere abordar limitaciones legales y reglamentarias, ya que en muchas jurisdicciones es difícil que la enseñanza se acepte como una segunda carrera a la que se ingrese luego de tener una extensa experiencia laboral en otro área.

    Con el fin de apoyar el profesionalismo que prepare a los candidatos para lograr los altos niveles de rendimiento necesarios para empoderar a todos los estudiantes es importante diseñar mecanismos eficaces para evaluar la capacidad docente de los solicitantes. Los candidatos deben ser seleccionados para entrar a la profesión, en lugar de ser eliminados por su mal desempeño y debe haber múltiples vías para entrar en ella, siempre que sean de alta calidad, evaluadas por instrumentos confiables que valoren la capacidad docente y que se alineen con normas de práctica claramente establecidas.

    Los sistemas de evaluación deben centrarse en las competencias y el mérito, y deben estar alineados con las normas de enseñanza profesional. Las prácticas en que se da trabajo a los maestros para recompensar lealtades políticas, o en las que otros factores, aparte del mérito de los candidatos, juegan un papel en la selección del maestro, deben ser denunciadas como corrupción. Ninguna política será capaz de compensar los efectos desmoralizantes y la débil reserva de talento que tal corrupción trae a un sistema educativo. La selección adecuada de candidatos en la profesión docente debe ser multidimensional, y por lo tanto incluir habilidades cognitivas, de comunicación, interpersonales, carácter y aptitud para enseñar. La valoración de estas competencias y disposiciones debe depender de múltiples formas de evaluación, pruebas, entrevistas, recomendaciones y desempeño observado.

    Las vías para entrar en la profesión deben incluir mecanismos alternativos de certificación, junto con el impulso al desarrollo profesional de maestros de alta calidad. En los casos en que la escasez de candidatos sea significativa, debería considerarse la posibilidad de permitir la movilidad de los docentes a través de las fronteras geográficas, lo que podría incluir a los docentes de las economías emergentes que contribuyen a cerrar la escasez de las sociedades industrializadas tempranas..

    Acción 6. Ofrecer una preparación inicial altamente efectiva para los docentes.

    La estrategia desarrollada por la comisión de alto nivel debe incluir incentivos y apoyos para que las instituciones de preparación inicial revisen y, si es necesario, rediseñen sus programas alineados con los siguientes principios.

    La preparación inicial del maestro es crítica en la trayectoria profesional de los docentes. Debe estar claramente alineada con los estándares profesionales de práctica y bien articulada con oportunidades posteriores para el desarrollo profesional, particularmente aquellos que apoyan a los maestros principiantes.

    Una buena preparación inicial del docente proporcionará una base sólida en conocimientos conceptuales y teóricos, amplias oportunidades para practicar, reflexionar sobre la práctica e integrar dicha experiencia con la preparación conceptual y teórica, proporcionar a los maestros la capacidad de comprender los resultados de investigación y de informar su práctica con ellos, así como desarrollar las capacidades para conceptualizar su práctica y compartir este conocimiento con otros. Los programas de preparación de maestros deben estar estrechamente conectados con las escuelas y con los maestros en ejercicio.

    Los principios que deben guiar la preparación del profesor, tanto inicial como continua, incluyen los siguientes:

    Mejorar los programas de educación inicial de los maestros

    • Alinear los programas con los estándares de enseñanza profesional, donde sea posible traducir esos estándares en competencias específicas que los programas deben desarrollar.
    • Mejorar las prácticas de enseñanza y aprendizaje. Incluir un aprendizaje robusto y riguroso, con tutoría adecuada.
    • Innovar los entornos de aprendizaje en instituciones de preparación de maestros, especialmente utilizando tecnología en la formación de docentes.
    • Desarrollar un currículo equilibrado, basado en competencias donde sea posible, que ayude a los estudiantes a entender y practicar técnicasde instrucción eficaces, tales como proporcionar retroalimentación, usar estrategias metacognitivas, cognitivas de activación, tutoría entre compañeros y aprendizaje colectivo en grupo.
    • Recopilar información sistemáticamente sobre el desempeño de los graduados y utilizar esta información para la revisión del programa.
    • Desarrollar alianzas sólidas con distritos escolares y apoyar a los candidatos principiantes con desarrollo profesional continuo.
    • Perspectiva holística e integrada de la educación previa al servicio de los maestros y del desarrollo profesional permanente.
    • Adoptar una visión holística desde la selección de maestros hasta la jubilación desde el punto de vista de la educación previa al servicio y del desarrollo profesional permanente. Asegurar que los programas y las actividades de desarrollo profesional se articulen a través del tiempo y las etapas de la carrera, así como coordinados e integrados entre los proveedores.
    • Colaboración entre el departamento temático, el departamento de formación de profesores, las escuelas para la práctica docente.
    • Desde la orientación en el servicio hasta el desarrollo profesional a lo largo de la vida (variación en PDP).Orientación de la meta en el desarrollo
    • Plan de desarrollo personal: 1) en el inicio de los estudios; 2) durante los estudios; 3) en el comienzo de la profesión docente; 4) durante la profesión docente. Estos planes deben basarse en las necesidades de los maestros individuales y los objetivos señalados anteriormente para el maestro de calidad.
    • Las normas deberían constituir un elemento básico de las políticas de desarrollo profesional.
    • Formación continua y autoevaluación del progreso de los docentes y focalización de las medidas y actividades según estas evaluaciones.
    • Planes de desarrollo para el proveedor de educación y para escuelas. Estos planes deben basarse en las necesidades de los maestros y los objetivos señalados para el maestro de calidad.
    • Promover el uso de un proceso de colaboración para identificar las necesidades, diseñar y ejecutar programas, identificar o crear materiales y evaluar los resultados del desarrollo profesional.

    Proyectos innovadores

    * Colaboración entre expertos en educación, escuelas municipales y empresas de tecnología educativa en desarrollo profesional de maestros.

    * Alentar a quienes proporcionan programas de desarrollo profesional a modelar las capacidades (es decir, conocimientos, habilidades y disposiciones) que se espera que los educadores exhiban en su práctica profesional. Los líderes escolares necesitan brindar apoyo en términos de tiempo y recursos para satisfacer las necesidades de los maestros en diferentes etapas de su carrera.

    * Promover la tutoría facilitando el intercambio de información y experiencia entre los profesores.

    Apoyar la participación en el desarrollo profesional

    * Fomentar la participación de los educadores en los programas de desarrollo profesional, las políticas del sistema, los procedimientos y los recursos para el reclutamiento, la retención, la evaluación, la remuneración y la promoción de los educadores y el aprendizaje de estos deben enfatizar los mismos conocimientos, habilidades y disposiciones.

    Alinear el desarrollo profesional y otras políticas

    Otras políticas del sistema educativo (p. ej., currículo, exámenes, autoevaluación y mejora de la escuela) también deben ser consistentes con los comportamientos deseados que los procesos de desarrollo profesional están organizados para promover.

    Acción 7. Apoyar trayectorias profesionales a través del desarrollo y aprendizaje continuo de los docentes.

    La estrategia incentivará y regulará formas innovadoras de desarrollo profesional docente que apoyen el desarrollo de los docentes a lo largo de las trayectorias profesionales y el desarrollo de culturas escolares que fomenten el aprendizaje organizacional.

    Dados los rápidos cambios en la sociedad, los maestros necesitan ser aprendices de por vida y modelar esto para sus estudiantes. Apoyar este aprendizaje a lo largo de la existencia requiere especialmente el desarrollo profesional incorporado en la escuela, la inducción y tutoría sofisticadas, redes de maestros colaborativas y la investigación basada en proyectos para mejorar las prácticas de enseñanza y los resultados del aprendizaje y el acceso a las buenas prácticas y al conocimiento de lo que funciona basado en los mejores evidencias disponibles sobre el aprendizaje y la enseñanza.

    La creciente disponibilidad de datos sobre el aprendizaje de los estudiantes y el desempeño de los docentes a nivel escolar y distrital permite identificar micro prácticas efectivas de lo que funciona en el aula de manera que puedan apoyar la identificación de buenas prácticas que involucren el conocimiento de grandes grupos de maestros y de redes de mejora. En la mayoría de los países esto requerirá revisar la arquitectura existente de desarrollo profesional, consistente principalmente en talleres y cursos desintegrados de las necesidades de los maestros, e innovar diseñando formas más efectivas que apoyen la reflexión de la acción, aprendiendo de los compañeros y en equipo, desarrollo y trayectorias profesionales, oportunidades diferenciadas y apoyos para maestros en diferentes puntos de su carrera. Las nuevas formas de desarrollo profesional deben apoyar la construcción de culturas escolares que hagan de las escuelas organizaciones de aprendizaje. El uso efectivo de la tecnología puede apoyar la creación de redes y comunidades de práctica que permitan la creación de inteligencia colectiva, de buenas prácticas y otras formas de organización de apoyo que sustente el trabajo docente con acceso en tiempo real a los conocimientos especializados. La creación de tales redes debería ser especialmente importante para superar el aislamiento de los docentes, más agudo en las zonas rurales y las pequeñas escuelas.

    Conclusión

    Transformar la enseñanza y el aprendizaje es fundamental para preparar a los jóvenes con vistas a crear el futuro. Si bien la calidad del docente es el resultado de un sistema complejo, este sistema es manejable. La clave para tal transformación son los líderes que ven el sistema que conecta los puntos que apoyan la enseñanza excelente, que construyen una narrativa para ayudar a otros a entender tal sistema, y que construyen y apoyan a los equipos y procesos que pueden alinear tal sistema para sustentar la transformación educativa.

     

    Este artículo es una traducción al español del texto en inglés titulado 'Connecting the Dots. Building the Future of Teaching and Learning' Escrito por Fernando Reimers, Esteban Bullrich, Beatriz Cardozo, David Edwards, Stefania Giannini, Vandana Goyal, Jacqueline Kahura, Jari Lavonen, Vikas Pota, Linda Rush, Oon Seng Tan, Ramya Venkataraman, Oley Dibba-Wadda, Brett Wigdortz. Integrantes de la Alianza por la Enseñanza de la Fundación Educativa Varkey. La traducción fue realizada por Yael Karakowsky. La publicación original se realiza bajo una Licencia de Creative Commons Attribution 4.0 International License, misma que se extiende a esta traducción al español para promover la más amplia difusión del mismo.

 

 

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