Edición 9Especial Ministerio de Educación Nacional

Sentido y retos de la transversalidad

Desde las realidades de los establecimien­tos educativos existen desafíos curricula­res que implican esfuerzos de los equipos de docentes, con el liderazgo del rector, para evidenciar en el Proyecto Educativo Institu­cional (PEI), en el Plan de Estudios y especial­mente en el aula, las políticas educativas, los programas y proyectos estratégicos y las expec­tativas de las comunidades educativas frente al éxito del aprendizaje en el estudiante.

Uno de esos desafíos, que impacta el contexto escolar, es el desarrollo de los programas transversales del Ministerio de Educación Nacional, que se operativizan en los proyectos pedagógicos que, como se describe adelante, deben tener un alto grado de interterdisciplinariedad, interinstitucionalidad e intersectorialidad, y que aportan a la construcción de educación con calidad y equidad.

Uno de esos desafíos, que impacta el contexto escolar, es el desarrollo de los programas transversales del Ministerio de Educación Na­cional, que se operativizan en los proyectos pedagógicos que, como se describe adelante, deben tener un alto grado de interdisciplina­riedad, interinstitucionalidad e intersecto­rialidad, y que aportan a la construcción de educación con calidad y equidad.

En los niveles de desarrollo curricular, en su orden, se encuentra el ámbito de la política educativa nacional, con la cual los planes educativos territoriales, los planes de mejora­miento institucional y, por ende, los PEI deben armonizarse para encontrar coherencia en las expectativas y sueños del país desde los con­textos regionales. Es así como la preocupación por tener mejores ciudadanos competentes y competitivos, tiene un alto grado de preocu­pación en las agendas de varios países para la construcción de políticas públicas, orientado­ras de la acción del estado y de la sociedad en su conjunto, para la creación de condiciones que favorezcan la gestión efectiva en la solu­ción de problemas estructurales, a través de una participación ciudadana, desde una edu­cación para la equidad y la paz.

En el ámbito regional, las entidades territoria­les certificadas en educación y desde sus áreas de calidad, también tienen el compromiso de acompañar a los establecimientos educativos para que, desde sus proyectos educativos y la gestión académica de los planes de mejora, puedan incorporar, a partir de sus propuestas pedagógicas y el diseño académico curricu­lar, el marco de política educativa y que, pre­cisamente, con su gestión educativa, pueda desarrollarse el apoyo intersectorial e interins­titucional. Estas dimensiones son necesarias para la incorporación y operatividad efectiva de los temas transversales con el diseño de los proyectos pedagógicos transversales.

Entonces, al establecimiento educativo le co­rresponde centrar la mirada en las dinámicas socioculturales, en las que la complejidad, ur­gencia y gravedad de las problemáticas emer­gentes, se manifiestan como origen y fuente inspiradora, no solo de nuevos paradigmas de relación con el conocimiento, sino de nue­vas preocupaciones, que deben incorporase a los propósitos formativos y de proyección a la transformación cultural y al quehacer del es­tablecimiento educativo en los diversos ámbi­tos de interacción social.

El desarrollo de los Programas Transversales y de Competencias Ciudadanas se fundamenta en los principios de la Constitución Política de Colombia, fomenta en los establecimientos educativos innovaciones curriculares y pedagó­gicas basadas en “prácticas democráticas para el aprendizaje de los principios y valores de la participación ciudadana” 1, con el fin de formar a las y los colombianos en el respeto a los dere­chos humanos, a la paz y a la democracia 2.

Asimismo, los temas transversales constituyen la propuesta programática y pedagógica del Ministerio de Educación Nacional para dar cumplimiento al artículo 14 de la Ley Gene­ral de Educación (Ley 115 de 1994) 3, el cual establece la enseñanza obligatoria de temas relacionados con la formación para el ejer­cicio de la ciudadanía 4 en los niveles de la educación preescolar, básica y media en todos los establecimientos oficiales o privados que ofrezcan educación formal. En este sentido, el Decreto 1860 de 1994 que reglamenta la Ley 115 de 1994 establece, en su artículo 36, que “La enseñanza prevista en el artículo 14 de la ley 115 de 1994, se cumplirá bajo la modali­dad de proyectos pedagógicos”.

En este contexto, los procesos de formación para el ejercicio de la ciudadanía, se concre­tan, desde el sector educativo, a través de proyectos pedagógicos implementados de ma­nera transversal en los establecimientos edu­cativos, los cuales hacen parte de los Proyectos Educativos Institucionales. De esta manera, se incide en todos los escenarios de interacción de los miembros de la comunidad educativa con el fin de generar múltiples oportunidades de aprendizaje y puesta en práctica de las com­petencias ciudadanas en los establecimientos educativos, mediante los temas de Formación en Derechos Humanos, Educación Ambiental, Educación para la Sexualidad y Construcción de Ciudadanía, Estilos de Vida Saludables, Movilidad Segura y Educación Económica y Financiera.

Por lo anterior, para la incorporación de los temas transversales en las instituciones edu­cativas, el rector y los docentes deben identifi­car desde su proyecto educativo institucional: quién es, qué hace y hacia dónde va su esta­blecimiento educativo, cuál es su propuesta pedagógica, cómo optimizan sus recursos para alcanzar sus metas y cuál es el vínculo efectivo con su comunidad y contexto cercano, para que esta decisión se pueda activar desde la gestión académica que tiene como referente el perfil de estudiante y egresado que quiere formar para impactar su sociedad desde una metodología compartida y con horizonte de mejorar sustancialmente, desde el desarrollo de las competencias, transformando lo nece­sariamente cognoscitivo en lo trascendental de lo cognitivo.

Ya en la cotidianidad del docente, los temas transversales incorporados en el Proyecto Educativo Institucional en su componente pedagógico, a través del Plan de Estudios, el despliegue de los espacios académicos y la in­teracción en el aula, imponen la necesidad de pensar cuál es su aporte y atender las causas de los problemas estructurales, priorizados y caracterizados en su establecimiento educa­tivo, para que pueda aportar desde sus prácti­cas pedagógicas a la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación.

Entonces la transversalidad “constituye una alternativa desde el diseño curricular que per­mite integrar las estrategias, las técnicas y los instrumentos de enseñanza, de aprendizaje y de evaluación, con las acciones de formación para el ejercicio de la ciudadanía que desarro­lla el establecimiento educativo. Es decir, que esta formación se puede transversalizar:

  1. a) En las áreas curriculares, escogiendo cuá­les son las competencias básicas ciuda­danas y de emprendimiento–laborales, necesarias para responder a la realidad del contexto, que se van a trabajar de manera intencional en todo el establecimiento educativo a lo largo del tiempo y que se deben articular con los proyectos peda­gógicos transversales y con las actividades complementarias.
  2. b) En todas las actividades institucionales co­tidianas, ya que la formación para el ejerci­cio de la ciudanía no debe circunscribirse a actividades particulares”.

La transversalidad, intencional y sistemáti­camente asumida, desde el diseño curricular necesita de:

Entonces la transversalidad “constituye una alternativa desde el diseño curricular que permite integrar las estrategias, las técnicas y los instrumentos de enseñanza, de aprendizaje y de evaluación, con las acciones de formación para el ejercicio de la ciudadanía que desarrolla el establecimiento educativo.

  • La interdisciplinariedad: entendida como la estrategia de diálogo entre las diversas disciplinas y saberes, en torno a un propósito común: la interpretación de un problema concreto de la realidad contextual. Este diálogo hace posible la búsqueda de explicaciones, la cons­trucción de argumentaciones y el tra­bajo de síntesis, que permiten lograr la significación de los conocimientos y su proyección en la formación ética de los ciudadanos y las ciudadanas.
  • La interinstitucionalidad: interpre­tada como la convergencia de los dife­rentes sectores del desarrollo del país, en relación con temas y problemáticas que implican la realización de acciones, desde las cuales se aúnan esfuerzos, conocimientos y recursos para un ob­jetivo común, y que son fundamentales para su propósito de producir políticas integrales e integradas que ofrezcan respuestas a las necesidades generales (Fernández y Mendes, 2003).
  • La intersectorialidad: entendida como la relación y articulación que existe entre dos o más instituciones que perte­necen a diferentes sectores. Es a través de estas instituciones, que se ponen en relación conocimientos, información, recursos técnicos, humanos y financie­ros provenientes de sus propios secto­res, y que se encuentran asociados, en el marco de sus competencias y respon­sabilidades directas, con los temas que desarrollan los Programas Transversa­les. Esto último, desde sus intenciona­lidades de contribuir en la formación para el ejercicio de la ciudadanía y con la transformación natural y sociocultu­ral del país.

Para desarrollo de los Proyectos Pedagógicos Transversales en los Establecimientos Edu­cativos (EE) se deben tener en cuenta los si­guientes elementos:

  • Por ser un proyecto requiere tiempo para su planeación, ejecución, seguimiento y evaluación.
  • El ser pedagógico responde a su natura­leza sistémica que oriente acciones edu­cativas y de formación, a partir de una apuesta propia que tiene cada EE desde su autonomía institucional. De esta forma, este tipo de proyectos deben ser formativos, que involucren a toda la co­munidad educativa y se ubiquen en todas las acciones de la escuela.
  • La relación del proyecto con la comu­nidad y su evolución: cómo lo percibe la comunidad, grado de compromiso, apropiación, capacidad de gestión, meca­nismos de participación y concertación, mecanismos asociativos y capacidad de respuesta.
  • El proyecto y sus relaciones con el esta­blecimiento educativo: cuál es el papel que juega en la definición del carácter del establecimiento, mecanismos de concertación intra e interinstituciona­les, relaciones entre los miembros de la comunidad educativa con respecto al proyecto, mecanismos organizativos, es­tructuras de apoyo y evolución de estos aspectos y sus relaciones con la marcha del proyecto
  • La relación del proyecto con la consolida­ción del equipo de docentes y otros actores educativos importantes para el desarrollo del mismo: intereses de los participantes en el equipo básico, percepción del pro­blema propuesto, manejo de la informa­ción, capacidad de reflexionar acerca de sus actitudes y valores propios, relaciones con la comunidad educativa, capacidad de gestión, dinámica del equipo, conoci­mientos previos de la problemática traba­jada, modelos de enseñanza manejados, contenidos y su aplicación a la resolución del problema, capacidad para construir procesos pedagógicos y didácticos acor­des con las necesidades del proyecto, ca­pacidad investigativa, etc.
  • Las relaciones del proyecto con el currí­culo escolar: criterios de selección del problema para el proyecto escolar; diá­logo de saberes (comunes, tradicionales y científicos), adecuación de los planes de estudio a la resolución del problema, procesos para la construcción de con­ceptos en el marco de un conocimiento significativo, vinculación de aspectos fun­damentales de la dinámica cultural, so­cial y natural del medio, espacios para las reflexiones éticas y estéticas ligadas a la formación para el manejo del ambiente.
  • Las relaciones del proyecto con los es­tudiantes: sus concepciones previas y los obstáculos para la construcción del conocimiento; formas explicativas, ra­zonamientos y formas de acceder al cono­cimiento; modos de relacionarse consigo mismo, con los demás y con su entorno; percepciones del problema propuesto; mecanismos de participación; ideas sobre sus responsabilidades y estrategias para establecer compromisos; sus relaciones con la escuela como institución y con la comunidad; valores propios y compren­sión de los valores sociales, y actitudes. En general, sus relaciones con lo social, lo natural y lo cultural y, por consiguiente, la evolución de estos elementos en el marco del proyecto. Otras relaciones y desarro­llos, derivados de la dinámica misma del proyecto, deberán tenerse en cuenta en los procesos evaluativos.
  • Es fundamental para plantear un Pro­yecto Pedagógico Transversal que cada EE pueda realizar una lectura de contexto donde se identifiquen las causas de los problemas pertinentes para ser trabajados con este tipo de metodología, teniendo en cuenta los procesos y espacios educativos.

Es fundamental para plantear un Proyecto Pedagógico Transversal que cada EE pueda realizar una lectura de contexto donde se identifiquen las causas de los problemas pertinentes para ser trabajados con este tipo de metodología, teniendo en cuenta los procesos y espacios educativos.

Finalmente hay que recordar que un Pro­yecto Pedagógico Transversal requiere de planeación y motivación, cuyos resultados serán a largo plazo debido a que atienden las causas de los problemas investigados, no se agotan en una o dos actividades, ni tampoco se pueden reemplazar por actividades insti­tucionales, estas últimas obligatorias y que pueden hacer parte de la alternativa trans­versal en el currículo.

Indagar en los contextos, motivar para ge­nerar vínculo y participación voluntaria, impregnar el currículo de los temas trans­versales con cercanía y cohesión de toda la comunidad educativa y sus aliados, pueden ser aspectos definitivos para la formación de ciudadanos en el nuevo escenario de la paz y para lograr que Colombia sea la más educada en 2025.

  1. Artículo 41 Constitución Política de Colombia de 1991.
  2. Artículo 67 Constitución Política de Colombia de 1991.
  3. Este artículo fue modificado posteriormente por Ley 1029 de 2006 y el artículo 5 de la Ley 1503 de 2011.
  4. La apuesta pedagógica del sector educativo desde el año 2003, dirigida a responder a los retos que plantea la forma­ción para el ejercicio de la ciudadanía, ha sido el desarrollo de competencias ciudadanas, entendidas como el conjunto de conocimientos, habilidades cognitivas, emocionales y comunicativas que, articuladas entre sí, hacen posible que las ciudadanas y ciudadanos actúen de manera constructiva en la sociedad democrática.

Francisco Javier Jiménez Ortega

Asesor y consultor nacional en educación y pedagogía. Gerente de currículo del Ministerio de Educación Nacional hasta diciembre de 2018. Magíster en modelos de enseñanza. Especialista en docencia de las Ciencias Naturales. Profesional en educación, pedagogía, derecho y ciencias políticas.

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