¿Se debe enseñar a leer y escribir en preescolar? - Ruta Maestra
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¿Se debe enseñar a leer y escribir en preescolar?

Carlos Andrés Peña Velandia coordinador pedagógico de “CRECER” del Gimnasio Infantil Las Villas (Bogotá), antes de responder a esta pregunta, expone diferentes factores en relación con la lectura y escritura en Preescolar para así dar paso a la respuesta. El autor presenta diferentes tablas, en las que se puede entender mucho más este tema, además regala un plus con el cual se aborda este plan en el aula de clase.

post-image-2Una pregunta frecuente y escabrosa

En mi práctica profesional muchas veces me preguntan: ¿los niños y niñas de Preescolar deberían aprender a leer y escribir? Por lo general, si el cuestionamiento viene de una maestra o maestro de preescolar detrás hay dos preocupaciones: una enfocada en la academización y la saturación cognitiva asociada a la memorización alfabética, en contraposición con el desarrollo natural; la otra preocupación suele relacionarse con la presión del tiempo ante la inminente finalización del año escolar y la necesidad de asegurar que todos los estudiantes “salgan leyendo y escribiendo” para satisfacer la expectativa de la primaria, la de las familias y la necesidad social de ser considerados ¡un buen jardín!

Cuando la pregunta la formula una maestra o un maestro de grado primero de básica primaria, por lo general entraña juicios sobre el sentido de la educación Preescolar y sus metas: —”Los niños y niñas de Preescolar deberían aprender a leer y escribir cositas sencillas, así sea una oración” —, expresó una maestra en una capacitación sobre el fortalecimiento de la competencia comunicativa. Implica que algunos contenidos asociados al conocimiento gráfico-fonético del alfabeto deberían abordarse en Preescolar: —“La meta es que por lo menos aprendan las vocales y las consonantes m y p en Preescolar para alcanzar a trabajar todos los contenidos de primero” —, expresó otra educadora en un taller sobre la lectura y escritura en Básica primaria.

Así que lo más prudente es no dejarse acorralar entre las posibles respuestas (sí o no) y discernir, por ejemplo, ¿qué concepción tienen los maestros y las familias sobre la lectura y escritura en el Preescolar? También, ¿qué entienden por escribir y qué comprenden por leer? Además, ¿cuáles son las competencias que deben alcanzar en la dimensión comunicativa? Finalmente, ¿cuáles deberían ser las metas educativas para asegurar el tránsito y la continuidad hacia la Básica primaria?

Posturas encontradas

Los invito a que exploremos cuáles son las caras de la moneda antes de atreverme a contestar la pregunta planteada como título de este artículo.

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A favor de leer y escribir en preescolar

Las convicciones. Hay quienes enseñan a leer y escribir basados en argumentos centrados en la potencialidad del desarrollo infantil, dada la particularidad de su estructura psicológica y la plasticidad cerebral. También están los que asumen la lectura y escritura como un imperativo e indicador de calidad de las instituciones que brindan el servicio de educación Preescolar. Por supuesto no pueden faltar quienes, bajo el argumento de la gran cantidad de contenidos en Básica primaria y el poco tiempo para abordarlos, están a favor de adelantar la memorización de algunas letras, así como la pericia para utilizarlas en la escritura y lectura de frases sencillas

Los riesgos. El mayor inconveniente de estas aproximaciones es que asumen como aspecto central el aprendizaje alfabético. Por esto es común que los niños y las niñas de Preescolar trabajen con fichas encaminadas a reforzar el reconocimiento de la forma y el trazo de las letras, sin un contexto de referencia. También se suelen manejar hipótesis sobre la cantidad de contenidos sencillos o de poca dificultad, lo que redunda en aprender un número dado de letras: mínimo las vocales y las consonantes /m/, /p/ y /s/. Y no podría faltar en este escenario el coro de niños y niñas repitiendo: ¿La “m” con la “a”? ¡Ma!…

Emilia Ferreiro (2001), a modo de parafraseo, lleva más de treinta años repitiendo la misma idea: las letras se construyen en un proceso de desarrollo socialmente mediado y psicogenéticamente estructurado, por tanto, no son un aprendizaje de partida, son un proceso y una conclusión. En palabras de Emilia Ferreiro:

“Si fuera una simple codificación, las unidades de análisis de lo oral deberían encontrase en la escritura, y no es el caso. No hay correspondencia unívoca entre las letras y fonemas (en las diferentes escrituras alfabéticas hay poligrafías para un mismo fonema y polifonía para un mismo grafema). No hay correspondencia unívoca entre las segmentaciones de lo escrito —las palabras gráficas— y los morfemas”.
(2002, p. 152).

Los que se oponen al aprendizaje de la lectura y escritura

Las convicciones. Aquí se encuentran muchos educadores preocupados por el desarrollo natural del niño y la niña. Se preocupan porque consideran que el aprendizaje de la lectura y escritura deberían ser temas de la Básica primaria, ya que en Preescolar existen otros aprendizajes centrales como el desarrollo motor, la fluidez del habla, la socialización, entre otros. Muchos ven el ejercicio como una sobrecarga cognitiva que fuerza al niño a avanzar en un proceso para el que aún no está preparado. Otros consideran que las letras se aprenden de forma fluida desde la comunicación: casi de manera espontánea. En suma, leer y escribir se asumen desde lo imaginativo y lo lúdico, pero no como aprendizajes centrales y estructurados.

Riesgos de esta postura. Si el aprendizaje memorístico de las letras es el mayor temor del lado contrario, aquí existe la posibilidad de minimizar y desaprovechar el periodo crítico del desarrollo y la adaptabilidad de los niños y niñas a nuevas situaciones de aprendizaje y comunicación. El cerebro, especialmente el infantil, tiene la capacidad de ajustarse a las demandas cognitivas y, en el ambiente adecuado, con la mediación apropiada, puede construir andamiajes fundamentales para seguir aprendiendo toda la vida.

De nuevo es necesario recurrir a Emilia Ferreiro:

“El jardín de niños debería permitir a todos los niños la experimentación libre sobre las marcas escritas, en un ambiente rico en escrituras diversas: escuchar leer en voz alta y ver escribir a los adultos; intentar escribir (sin estar necesariamente copiando un modelo); intentar leer utilizando datos contextuales, reconociendo semejanzas y diferencias en las series de letras; jugar con el lenguaje para descubrir semejanzas y diferencias sonoras”.
(2001, p. 118).

¡Es momento de responder la pregunta!

Hasta aquí la intención era dejar planteada la discusión y explorar las posturas. Pero llegó la hora de dejar los titubeos y contestar de forma directa:

—Sí, sí deben aprender a leer y escribir en el Preescolar.

Sin embargo, aunque la respuesta es “Sí”, debo precisar desde qué concepción de lectura y escritura me fundamento. Así que los invito a analizar la Tabla N° 1.

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Tabla N° 1. Concepto y premisas para delimitar la lectura y escritura en el Preescolar (Elaboración propia)

En síntesis, si aprender a leer y escribir se entienden como memorizar el alfabeto y trazar algunas palabras sin contexto comunicativo, es mejor que se postergue el aprendizaje e inicie en la Básica primaria (Mentiras, aún ahí es inconveniente). Si leer y escribir se entienden como una construcción socio-cognitiva de elaboración de sentidos, en contextos comunicativos auténticos, es adecuado que empiecen incluso antes del Preescolar. Desde bebés pueden aprender interactuando con los textos en sus entornos familiares, descubriendo los significados de sus dibujos, explorando las situaciones de enunciación y los enunciados; están en la capacidad de aproximarse al texto y tratar de descubrir el significado contextual de las letras (ver Imagen N° 1).

Aproximación curricular

Tomada la postura, es momento de traducirla en un diseño curricular. Si el currículo de Preescolar no debería quedarse en logros educativos como “lee textos sencillos con palabras sencillas y letras conocidas” o “identifica las vocales, las lee y escribe”, ¿hacia dónde debería orientarse el diseño de los programas de formación? En la Tabla N° 2 quiero proponerles un ejemplo.

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Tabla N° 2. Ejemplo de un plan curricular de lectura y escritura para Preescolar (Fuente: Crecer, Primera infancia. Peñas, 2012)

¿Cómo se aborda ese plan curricular en el aula?

Sí, se debe aprender a leer y escribir en Preescolar, ¿pero de qué manera? De cara al aula, el ejercicio didáctico demanda varios ajustes pedagógicos. El primero y más importante es que los maestros de Preescolar analicen su concepción sobre el aprendizaje de la lectura y escritura. Atendiendo lo que expresé antes, debería comprender que los niños y las niñas están en la capacidad de construir significados textuales siempre y cuando los saberes se aborden de forma situada y en una intención comunicativa auténtica (Bustamante, G. 2001).

¿Es posible aprender a leer y escribir desde la mecanización del alfabeto? Sí, es posible. Quienes fuimos educados en Colombia durante los años ochenta recordamos a Nacho Lee y Escribe y Coquito. Yo, aprendí a leer con frases como “mi mamá me ama” y “memo ama a mamá”. ¿Entonces? Lo que pasa es que el gasto cognitivo es demasiado alto y la construcción de sentidos es un aprendizaje tardío. Si lo hubieran hecho al contrario, es decir, si el aprendizaje se hubiera mediado desde un universo semánticamente pertinente y significativo, con seguridad el uso de la lectura y la escritura como instrumentos de pensamiento habrían empezado en una etapa temprana y los resultados de mi proyecto de vida serían aún mejores.

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Gráfica No. 1. Ejemplo didáctico para la lectura en Preescolar (Fuente: Elaboración propia)

Clara la perspectiva y prospectiva del maestro y la maestra, deberían construir una secuencia didáctica como la que expondré a continuación (ver Gráfica N° 1):

Momento 1. Cree un contexto comunicativo auténtico que dote de sentido al escribir y al leer; que ayude como propósito para aproximarse al texto y como escenario para producir textos. Lleve a los niños a acceder al sentido del texto y escudriñar los propósitos del autor.

Momento 2. Siguiendo el ejemplo de la Gráfica N° 1, que está basado especialmente en la lectura, aproxime a los niños al texto como una unidad total de sentido. Evite las frases sueltas y las palabras sin contexto; aún más las letras propuestas de forma abstracta. Además recuerde que para los más pequeños en las primeras experiencias leer es igual a ver, escuchar e interactuar con el texto, el contexto y el adulto.

Momento 3. Invítelos a pensar en lo que dice el texto. Llévelos a que lean literalmente (lo que dice), inferencialmente (lo que intenta decir), intertextualmente (lo que está en otros textos), extratextualmente (lo que está en el contexto) y críticamente (la posición desde el texto, el contexto y el lector).

Momento 4. Cautive y oriente la atención del niño y la niña en algunas frases relevantes dentro del texto. Resalte las oraciones, analice lo que dicen, lo que intentan decir, las palabras conocidas, lo que dijo antes, lo que quizás dirá después, la razón y la forma como se conecta con el sentido global.

Momento 5.Insista en algunas palabras relevantes. Analice cómo están escritas, cuáles son las letras presentes, qué significado tienen, qué rol juegan en el sentido de la oración. Relacione las palabras con objetos y genere unidades mínimas de información y sentido para que aprenda a leer la palabra como un todo.

Momento 6. Ahora detalle las letras dentro de la palabra. Explore cómo suenan solas, como suenan desde la unidad silábica, cómo suenan antes y después de una vocal o entre consonantes. Explore de forma individual, de manera diferencial y de forma mixta (en la palabra). Invítelos a experimentar con la forma, la dirección, la posición y el trazo de cada grafía.

 

Momento 7. Cuando esté en ese nivel, llegó la hora de regresar. Ahora refuerce el aprendizaje gráfico y fonético de cada letra en la palabra. Explore la lectura de esa palabra y luego su significado dentro de la oración. Analice el sentido de la oración y su rol para la construcción de sentido del texto. Explore lo que dijo el texto, lo que intentó decir el autor y lo que finalmente reconstruyó cada niño como lector. Por último llévelos a que proyecten el texto desde el contexto de comunicación que inicialmente sirvió como puerta de entrada y escenario de aprendizaje.

 

En conclusión, no se aprende a leer y escribir en el sentido de informar. Mucho menos en el dominio memorístico y abstracto de un código. Se aprende a construir sentidos por medio de una práctica pedagógica centrada en promover experiencias significativas y auténticas de comunicación

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