Edición 27Editorial

La educación de los niños y jóvenes que transformarán el mundo

El mundo de hoy, cambiante, disruptivo, innovador, lleno de oportunidades y retos necesita ciudadanos activos y participativos, con una gran autoconfianza, autónomos, curiosos, adaptados al cambio y promotores de innovaciones, ávidos de participar de la riqueza a la que contribuyen, convencidos de la necesidad de crear más valor individual y colectivo y forjados en la cultura del equilibrio entre esfuerzo y recompensa. Un mundo que nos obliga a cambiar maneras de aprender y enseñar y que nos obliga a reflexionar sobre cuál es el conjunto de habilidades, competencias, conocimientos y valores que necesitan los estudiantes de hoy para enfrentarse a este mundo cambiante.

En este mundo, la tecnología, la globalización de los mercados o la comunicación a gran escala han modificado el estilo de vida de los ciudadanos, cambiando la manera en la que consumen los recursos naturales y materiales para satisfacer sus necesidades, en gran medida provocados por el marketing y la publicidad. Nuestra supervivencia está amenazada: la humanidad consume ya 1,5 planetas Tierra , es decir, un 50% más de los recursos que nuestro planeta puede renovar para garantizar nuestra supervivencia al ritmo de los actuales modelos de consumo y estilos de vida. Por otra parte, somos los campeones del desperdicio y a pesar de lo mucho que consumimos, no utilizamos los recursos de forma responsable: hoy en día en el mundo se desperdicia uno de cada tres alimentos, lo que representa un perjuicio de unos 750.000 millones de dólares al año. La falta y la desigualdad de acceso a los recursos financieros, naturales y materiales ya generan conflictos e impactos sociales significativos a los que se tendrán que enfrentar nuestros estudiantes de hoy, como ciudadanos del mañana. Pero además el mundo está más endeudado: desde la crisis financiera de 2008, la deuda mundial ha aumentado en casi 57 billones de dólares, el 40 % de los cuales corresponde al endeudamiento de las familias. A esto deberíamos añadir que No estamos preparados para vivir más tiempo: aunque la longevidad ha aumentado y los avances sanitarios nos permiten vivir hasta noventa o cien años, casi dos tercios de los jubilados reconocen que no se han preparado adecuadamente para esa fase de su existencia, es decir, que no han ahorrado para disfrutar de una vida tan larga.

La esperanza de cambio está en los jóvenes: el espacio de la escuela es crucial para despertar las conciencias e introducir nuevas cuestiones que permitan desencadenar una verdadera revolución en la sociedad y contribuir al desarrollo de actitudes acordes con las necesidades del siglo XXI. Promover la sustentabilidad de la vida en el planeta y al mismo tiempo generar prosperidad económica e inclusión social de familias, comunidades y naciones, es un desafío que requiere individuos con habilidades como la resiliencia, la colaboración, la empatía, la escucha activa o la capacidad de diálogo, comunicación y gestión de las emociones para tomar decisiones racionales, considerando sus impactos en el presente y en el futuro, en la dimensión individual y colectiva.

Y precisamente a la educación de estos niños y jóvenes que transformarán el mundo, dedicamos este número 27 de nuestra revista Ruta Maestra: “Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado”, decía Margaret Mead, y nuestros niños y jóvenes no son pocos, así que seguro, lograrán cambiarlo. RM

Miguel Barrero

Director General Investigación Y Desarrollo Grupo Santillana. @mbarrerom

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