Maestros que influenciaron mi vida - Ruta Maestra
¡Gracias profe!Edición 19

Maestros que influenciaron mi vida

¿Cuál fue ese profesor o cuáles esos profesores que te inspiraron?

Me acuerdo de tres en particular. Uno que se llamaba Ricardo Izasa, era calvo, simpático, exigente. Pero ponía a los estudiantes a pensar distinto.

Sacudía la mente, era un hombre que inspiraba valores, que los predicaba y los practicaba. Era consagrado, cumplidor de su deber, una persona… muchos estudiantes dirían es que muy duro, pero… sí era duro, era exigente, pero no arbitrario. Ponía metas, era un maestro ejemplar, casi nadie le decía en el colegio profesor, sino maestro, en el más amplio sentido de la palabra, porque es que en el pasado se celebraba el día del maestro, ahora creo que se celebra el día del educador, que es válido también, pero maestro si uno quisiera es una palabra muy bonita.

Bueno Jesús, maestro Jesús, de Galilea… pero maestro pueden ser los padres, algún compañero, entonces ese me impactó sobremanera.

Otro, Miguel de Garganta. Un español, adulto mayor, pero que tenía mucho recorrido en la vida, un hombre ilustrado. Me acuerdo que su clase tenía que ver con la salud, la fisiología, el conocimiento del cuerpo. En ese momento, delicado porque éramos adolescentes, sin embargo, lo hacía con un rigor científico, una claridad, con un sentido de la pedagogía, que hacía difícil lo que de suyo es complejo, en temas en ese momento inabordables como el de la sexualidad, por ejemplo.

Y el tercero es un profesor de origen norteamericano, que hablaba perfectamente bien español, Frederic Whilhensen. Era altotote, con el pelo revolcado, tú desde que le veías la pinta decías este es un genio, este un… y evidentemente lo era. Él dictaba filosofía. Pero te la daba de tal manera que te hacía encariñar, te hacía coger gusto, era una filosofía…, él partía desde los griegos y desde los romanos, y aterrizaba en macrofilosofía, y lo que estaba pasando lo relacionaba con la geopolítica. Entonces eso a mí me dio una cantidad de luces y de orientaciones, y no había Internet… para nada, pero era tal su ilustración y tenía mucha experiencia y había trabajado en varios países. Esos tres en particular me marcaron.

¿Qué tienen en común esos tres profesores?, ¿por qué los elegiste?

Primero porque los tres cumplían como con ese requisito…, primero eran idóneos, preparados, realmente eran personas ilustres en sus respectivas asignaturas. En segundo lugar, tenían un método de enseñar, y no enseñar de memoria sino enseñar a pensar que es lo que realmente tendría que hacer la educación. Porque para un contenido de una materia, de cualquiera, eso hoy más que nunca está en Internet y hay muchas aplicaciones, no es un tema de conocimiento solamente específico. No, es una… Hay que enseñar una actitud ante la vida, ante la sociedad y eso conlleva una serie de responsabilidades, de deberes. Pero los tres lo hacían sin que resultara aburrido. Para los estudiantes era otra manera realmente de ponerse en contacto con la vida y con el mundo y con otras experiencia, porque lamentablemente Colombia durante mucho tiempo fue un país muy provinciano, aún lo sigue siendo en muchas cosas, y entonces pensamos que el mundo se acaba en Colombia y en la frontera con Ecuador, con Venezuela y con Panamá. Ya sabemos que la globalización en la que estamos cada vez va ser mayor. Una idea global que ya se ha cumplido en un alto porcentaje, entonces ya somos ciudadanos del mundo y vivimos conectados y sabemos lo que pasa en Siria y cuántos murieron por armas químicas por un bombardeo como en estos días, y que por qué pasó lo que pasó en la elección presidencial de los Estados Unidos, etc. O sea, ya las preocupaciones trascienden el problema parroquial y Colombia durante muchos años fue muy parroquial y la enseñanza la hacía aburrida, jarta, pesada. Uno no quería ir al colegio sino a jugar o cosas por el estilo, pero no a aprender a pensar, y ellos me aportaron eso.

Hay que enseñar una actitud ante la vida, ante la sociedad y eso conlleva una serie de responsabilidades, de deberes”.

En ese sentido, yo veo o advierto una gran diferencia como la que hay en Colombia por las clases sociales, por las diferencias socioeconómicas, por la calidad. En Colombia hay enseñanza de primera, de segunda, de tercera y de cuarta y de quinta, infortunadamente. Pero no es educación universal, gratuita, igual para todos. No es verdad porque lamentablemente los docentes no están preparados, porque las condiciones económicas muchas veces no son las más adecuadas. También a ellos hay que empezar por abrirles la cabeza y la mente para que tengan una actitud diferente frente a las nuevas generaciones.

Un mensaje a los maestros.

(La de los maestros) Es la más noble de las profesiones pero, al mismo tiempo, en algunos casos muy incomprendida; en otros casos, con unos docentes que se han convertido más en líderes sindicales que en otra cosa, olvidando su papel fundamental. Yo no quiero decir que los profesores, los maestros, no luchen por su reivindicación económica y social, pero la factura no la pueden pagar ni los niños, ni los padres de familia, ni la sociedad. Cuántos paros de maestros hay en Colombia al año, eso bate récord en el mundo entero, y la única preocupación no es mejorar el nivel realmente de preparación, el nivel educativo general, sino obtener reivindicaciones económicas, por eso hacen los paros. En Chile hace nada, hace 4 años, empezó un movimiento de protesta y hubo huelga nacional, pero reclamando un mejor nivel educativo. Es otra filosofía, es más europea. Porque aquí, realmente en ese orden de ideas, aquí hay educación excelente y profesores maravillosos que se han formado en el exterior, que han tenido acceso a conocimientos mucho más especializados y más actualizados. Sobre todo, que no son anacrónicos. Pero esto aquí en todos los niveles, ya no son dos o tres clases socioeconómicas, no, aquí hay profesores de primera, de segunda, de tercera, de cuarta y de quinta. Ese visionamiento es de esos profesores que están en una condición menos valorada; que también ellos pongan de sí mismos un esfuerzo por superarse, por mejorar sus conocimientos, su relación con los alumnos, por entender que esta sociedad cambió y si los maestros no se ponen a la altura de las exigencias de la sociedad, la sociedad colombiana se va demorar muchos más años que otras para salir adelante. El nivel de los alumnos es tan alto como el nivel de sus maestros.

 

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