DigitalEdición 27

“Maestro, atrévete… ¡Rompe el paradigma de tu enseñanza!”

No les otorgues a las niñas, niños o jóvenes, responsabilidades de adultos; permíteles que jueguen, griten, salten, corran…

El juego los hará libres.

Estamos por cumplir casi 20 años del nuevo siglo, siglo XXI que demanda y exige nuevos retos en materia científica, tecnológica, social y humanística; por la gran diversidad de avances, en todas las ciencias, el hombre se adapta a nuevos estilos y cambios de vida.

Las ciencias de la educación también están cambiando, en particular la pedagogía, no puede ni tiene que ser indiferente a los nuevos retos de esos cambios, en consecuencia, tiene que ser un eje central en la vida posmoderna de la humanidad; las pedagogas y pedagogos de hoy y mañana, tienen que hacer de su práctica educativa una fortaleza para las nuevas generaciones. La pedagogía, lacónicamente hablando es la ciencia de la educación, del griego: paidos (niño) y ágo, eguein (conducir): “conducir al niño” (Dic. Edu. 2008).

La pedagogía como ciencia es relativamente joven comparada con otras ciencias, aunque el concepto de pedagogo como tal, se remonta al primer tercio del gran Imperio romano (Guzmán, R. 1985); los romanos necesitaban hombres que se dedicaran a la instrucción de los hijos, en los saberes de las ciencias del momento, por lo que llamaron a pedagogos (griegos) para enseñar e instruir; los romanos se dedicarían a la instrucción de la guerra.

La pedagogía como ciencia surgió a mediados del siglo XIX y a principios del siglo XX, se fortaleció con la llamada Escuela Nueva: Decroly, Freinet, Rousseau, Montessori, entre otros y un sinfín de educadores y educadoras dieron aires nuevos a los estilos de enseñanza, generalizando esta en una llamada enseñanza tradicional, sin centrar la atención en los estilos de aprendizaje de los pupilos o discípulos.

Casi a finales del pasado siglo XX, surgen nuevas corrientes pedagógicas para motivar nuevas formas de aprender, como la didáctica crítica, los modelos en competencias y el constructivismo, no por ello, se dejó el estilo de enseñanza tradicionalista (ensayo y error, estímulo respuesta, memorística…) entre otras, con las que se aprendió y se aprendió bien.

Pero para cambiar un poco al paradigma de la enseñanza el concepto de didáctica, cual rama de vital importancia de la pedagogía, emana del griego, didaskein: “el arte de enseñar” (óp. cit. 2008); el maestro de hoy, tiene que ser un artista en y de su escenario, donde con su propia imagen, voz, y elocuencia de sus saberes trasmita estos para enriquecer a sus espectadores (Don Ramón Profesor, YouTube); así mismo, tiene que ser un artesano para que, con el cincel y el martillo de su sabiduría y los recursos didácticos de hoy (uso de las TIC y TAC), talle la piedra o la madera, quitando la ignorancia hasta convertir a ese ser en una verdadera obra de arte, un hombre y/o una mujer nueva, moldeado cual plastilina y formado cual escultura de barro, con delicadeza y paciencia.

Los maestros con vocación, hacen manifiestas sus habilidades didácticas-histriónicas, convirtiéndose en artistas de su escenario para impregnar sus saberes y artesanos para pulir y quitar la ignorancia de sus pupilos.

El nuevo pedagogo o pedagoga de hoy; maestra o maestro tiene que cumplir con ocho esencias que den cuenta de estar en la historia de este presente siglo XXI, ocho valores, atreviéndose a romper nuevos paradigmas iniciando con su propia persona, por ello contextualizando y parafraseando a Pliego Ballesteros (Pliego M. 2007), el maestro:

1. Para aprender a aprender, tiene que estar en constante preparación y aprendizaje, buscar la sabiduría que es el fin último del valor intelectual que él posee, inherente a su esencia personal, estar actualizado y a la par de las innovaciones de cada día. ¡Tiene su encanto ser estudiante!, ¡Sí maestros, educadores y formadores!, no tienen que olvidar que en sus manos está la vida de aquellos que el día de mañana serán los hombres y mujeres que brindarán un servicio profesional, sea cual sea la profesión que estos elijan, estarán en función de atender, ayudar, guiar, formar, transformar, enseñar, curar, abogar, construir, servir a otros y para otros, si y solo si, estás bien preparado para ello.

2. Tiene que estar sano físicamente, es la manifestación del valor físico que tiene el maestro; de lo contrario, su mal estado de salud limitará su desempeño en los diferentes ambientes de aprendizaje, no puede ser un MAESTRO muerto en vida. Por lo que, además, debe promover el juego y jugar con sus estudiantes; mediante el juego, niñas y niños se habitúan al esfuerzo constructivo y al respeto mutuo; Claparede afirma que: “El niño es niño para jugar e imitar, y de esa forma aprende a vivir”. Los niños y niñas que no juegan muy probablemente serán los adultos tristes del mañana, se les verá pesimistas, indiferentes, apáticos, reactivos, agresivos, fanáticos o desajustados emocionalmente; Claparede comprueba que muchas de las perturbaciones psíquicas de los adultos, se deben a que no jugaron lo suficiente cuando se era niño; por ello, no dejes de jugar.

3. Debe cuidar siempre de su aspecto personal, es mostrarse ante lo demás, particularmente ante sus estudiantes de manera pulcra, imagen de “yo estoy bien, tú estás bien”; el valor estético en el maestro, es reflejo del cuidado que hay en él, es mostrarse bello. La educación no debe ni tiene que ser una máscara de etiqueta, es el reflejo de una persona con un alma selecta; el buen maestro, ha elegido tener esa alma, independientemente de su vestimenta, su mejor vestido será mostrarse con alegría y con pasión, por tanto, los estudiantes no fijarán su atención en sus zapatos rotos o en su ropa vieja.

4. Tiene que motivar a sus pupilos, de buscar y hacer el bien, siempre el bien; es estar conscientes de que el maestro posee un valor moral, de practicar las buenas costumbres en todas las esferas de las relaciones interpersonales, inclusive, hasta para consigo mismo. Dennis Linn, et al., en su libro: Cómo sanar las ocho etapas de la vida, afirman que: “La escuela no solo es un lugar para adquirir competencias a través de los conocimientos y destrezas, sino más bien la oportunidad de experimentar la intimidad del aprendizaje compartido con los compañeros y los maestros”.

Es verdad, ¡tiene su encanto ser estudiante!, si y solo si, cuando el maestro convierte su salón o cualquier ambiente de aprendizaje de la escuela, en recinto sagrado del saber; donde con tolerancia y paciencia, explica incansablemente la lección.

5. Debe poseer el valor afectivo, este valor lo lleva a amar aquello que hace, en consecuencia, lo que hace lo hará muy bien; amar su vocación y apasionarse de su tarea educadora, define un maestro feliz y contento, ocupado en llevar a la trascendencia a aquellos que ama.

Los terapeutas, orientadores educativos, maestros, psicólogos, pedagogos y cualquier profesión que se vincule al desarrollo humano, tenemos la noble tarea de enseñar a amarse, esa es la mejor terapia; porque amarse es, aprender a aceptarse como uno es, con todas sus fallas, errores, limitaciones y torpezas; pero también con el reconocimiento de las virtudes y cualidades, que harán dar confianza y fuerza para emprender poco a poco, el reto de la superación y del perfeccionamiento personal.

6. Desafortunadamente cuando se habla del valor económico, nunca se está completo y se tendría que cuestionar: ¿cuánto es suficiente?; este es un valor en los países en vías de desarrollo, insatisfecho en sí mismo, más que cualquier otro, pero el maestro debe aspirar a que su estabilidad económica le permita vivir mejor. El servicio es el fin último de todas las profesiones y de todas tareas encomendadas, sin distinción de ejercer o realizar cualquier trabajo, servir es, regalarse a los demás, es donarse sin limitaciones y sin ventajas. Recibir a tus estudiantes con los que vas a entablar cualquier forma de comunicación con una buena sonrisa y un buen saludo, todo gesto de amabilidad y cortesía tiene su pago y no necesariamente debe ser económico.

7. Debe y tiene que tener excelentes relaciones interpersonales, su valor social lo motiva a saber convivir; el trabajo colaborativo y cooperativo permitirá realizar ejercicios de transversalidad con otros maestros, de estar bien consigo mismo y con sus compañeros de trabajo, sin olvidar su ambiente familiar.

Si el maestro se preocupa, no solo de impartir sus enseñanzas, si no que se ocupa también de esa parte social del interior de sus pupilos, de esa parte del currículo oculto a la que Frida Díaz Barriga, refiere en su libro de Diseño Curricular, que como educadores no podemos dejar en el olvido; se habla siempre de que la educación tiene que ser integral, en lo personal agregaría que también tiene que ser integradora, esto es, reconocer el contexto y la influencia del maestro en la vida de los estudiantes, como referente para su propio desarrollo y su desempeño.

8. Por último, el maestro tiene que buscar siempre ser mejor, reflejo de su valor espiritual, con este valor debe aspirar a ser perfectible, estar motivado, vivir en paz y a conjugar los otros siete fines últimos de cada valor aquí enunciados, fusionarlos de tal manera, que lo lleven a trascender. Los valores morales y espirituales inculcados y enseñados en el seno familiar y escolar serán regalos sucesivos para el equipaje de virtudes que el niño debe asimilar y poner en práctica día a día hasta que este, sea más grande y así el niño, después adulto, será:

Leal a sus principios.
Noble a sus ideales y creencias.
Constante en sus propósitos de bien.
Generoso en el servicio a los demás.
Limpio en sus pensamientos.
Fuerte en sus luchas.
Bueno en sus actos.
Respetuoso con sus semejantes, etc

A manera de conclusión

¡Maestro, que tu salón de clases sea mágico! ¡No te afanes por llenar cerebros, no llenes cabezas! ¡Mejor, llena corazones y mueve voluntades!, no te permitas tener alumnos invisibles.

Los maestros de hoy no pueden ser mercaderes de la educación, no pueden ser indiferentes ante circunstancias que viven los estudiantes, porque el día de mañana, estos, serán los profesionistas que atiendan las necesidades sociales, económicas, físicas, intelectuales, afectivas, espirituales y morales de nuestros hijos y de los hijos de nuestros hijos.

Los educadores de hoy, no tenemos excusas para no dar una excelente clase, que, ayudados y auxiliados por la infinidad de dinámicas, juegos, recursos didácticos, tecnológicos, métodos, técnicas, tutoriales, apoyos de todo tipo, como capacitaciones, diplomados, especialidades, son entre otros y muchos más, de los que me puedo ayudar para que mi función académica, logre los propósitos esperados.

Los que estamos frente a grupo, dejemos la silla aún lado, el dictado solo para cuestiones dogmáticas; prioricemos el trabajo académico transversal, a través de las metodologías de aprendizaje basado en problemas (ABP), aprendizaje basado en proyectos (ABP), aprendizaje basado en retos (ABR), así como, la investigación y la reflexión crítica; no olvidemos la mayéutica socrática y permitamos aplicar la propuesta metodológica mínimamente invasiva; llevemos a los estudiantes a contextualizar los saberes, que aquello que enseñamos tenga sentido, aplicación, proyección y utilidad.

Recuerda que los alumnos de hoy traen el chip integrado, que su memoria RAM es más veloz que la tuya y que en cualquier momento te pudiera evidenciar, que lo que dices no es la verdad absoluta y que lo puede demostrar, haciendo un solo clic.

Rompamos con los paradigmas de la enseñanza, salgamos de los salones ensañando en otros ambientes de aprendizaje, utilicemos la memoria si es necesario, apropiémonos de las tecnologías de la información y seamos unos apasionados de la educación; “si el estudiante se pone de cabeza…. ¿por qué el maestro no?”. Recuerda que aprender también es y “fue sin querer queriendo…” (El Chavo del Ocho,1976), ¡Hasta la próxima! RM

Referencias bibliográficas

1. CLAPAREDE, Eduardo. (2007) “la Educación Funcional”. España, Biblioteca Nueva.

2. DÍAZ, B. FRIDA. (2010) “Diseño Curricular”, México D. F. Trillas.

3. GUZMAN, L. Roberto. (1985). Historia de la Cultura. México D. F. PORRÚA.

4. https://www.youtube.com/watch?v=71tq0K1rO94 (Chavo del Ocho, Don Ramón Profesor)

5. LINN, Dennis. et al. (2004) “Cómo sanar las ocho etapas de la vida” México D. F. PROMEXA

6. “PEDAGOGÍA y DIDÁCTICA”. (2008) Diccionario de Ciencias de la Educación. Editorial Larousse.

7. PLIEGO, B. María (2007). Valores y Autoeducación. México D. F. MINOS

8. SALAS, José. (2012) Historia General de la Educación. Red Tercer Milenio.

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Norberto Cervantes Contreras

Director de los Colegios de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Puebla México. Doctor en Pedagogía. Maestro en Educación. Licenciado en Pedagogía. Coordinador Académico y asesor de la Subsecretaría de Educación Básica y Media Superior del Estado de Puebla.

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