Artículos digitalesEdición 17

De los macro a los microrrelatos:

la rotura de las historias únicas a través de la selección curricular

1. El peligro de contar una sola historia

En su Charla TED del 2015 (una de las más vistas de la historia de TED) la escritora nigeriana Chimmanda Adiche nos alerta del peligro de contar una sola historia. En su caso, la historia de cómo debía de ir peinada, qué música debía de gustarle y qué fruta debía de ser la preferida de una mujer joven nigeriana. En la respuestas que da en la charla, más allá de las propuestas concretas, Chimmanda ofrece un punto de vista muy claro: las historias únicas transmiten estereotipos que en nada se parecen a la realidad y que son la base conceptual de muchos de los problemas sociales que arrastramos. Este es el problema crucial con respecto al tema del Contenido y el currículum. Más allá de preguntarnos qué debemos seleccionar creo que debemos preguntarnos cómo lo debemos de seleccionar y darnos cuenta de que muchos de los contenidos que seleccionamos como docentes son historias únicas.

Porque el trabajo de decidir qué contenidos vamos a seleccionar no es un trabajo banal, muy al contrario, es definitorio, porque, a través de esta elección creamos un discurso que puede ser hegemónico o al contrario, puede que con una selección determinada logremos llegar a crear alternativas a dichos modelos enseñando que hay muchas formas de vivir y ser ciudadanas y ciudadanos.

En este sentido, creo que Santillana debía hacer con sus productos lo mismo que Chimmanda hace en su charla: saltar de contar únicamente metarrelatos para empezar a contar microrrelatos, pasar de un macrocurrículum a un microcurrículum cuajado de historias diversas que muestren la complejidad del mundo en el que vivimos y donde todos los consumidores se sientan representados: consumidores de otras razas, de otras opciones sexuales, de otras clases sociales, de otras religiones…

2. Currículums simétricos

Crear modelos hegemónicos de representación curricular es sencillo, reproducir macronarrativas (los mensajes creados por quienes ostentan el poder) es mucho más fácil que buscar micronarrativas (los mensajes creados por los que no ostentan el poder), porque las primeras están muy a la mano.

Tenemos que empezar a crear currículums simétricos, es decir, tenemos que pensar muy mucho qué escogemos y así proyectar el mismo número de macronarrativas que de micronarrativas. Como editoriales y profesores del siglo XXI tenemos que repensar los contenidos con los que trabajamos y reorganizar nuestra selección a través del criterio de simetría crítica. Hay que lograr que en nuestras clases entren contenidos globalizados junto a contenidos locales, construidos tanto por hombres como por mujeres, en Occidente y en otras culturas, pertenecientes a lo considerado como alta cultura como a la baja cultura, pertenecientes al pasado y al presente, que nos gusten o parezcan interesantes a nosotros pero también las que les gusten y parezcan interesantes a los estudiantes. Por ejemplo, para trabajar contenidos relacionados con la biología podemos utilizar la archifamosa revista National Geographic para explicar el concepto de macronarrativa visual junto con su parodia, la obra Contranatura (del artista Joan Fontcuberta), en la que revisa de forma irónica los aparentemente neutrales contenidos de la primera.

3. Múltiples lenguajes

Estas historias únicas o macrorrelatos se transmiten por todos los lenguajes que utilizamos los seres humanos para comunicarnos y hay que prestarle especial cuidado a los contenidos que se transmiten por el lenguaje visual. Recuerdo todavía con estupor un caso que he visto repetido en varios libros de texto dedicados a la educación plástica y visual: en estos libros, para ejemplificar el funcionamiento de una composición en aspa los autores elijen casi por unanimidad una obra mítica, El rapto de las sabinas de Rubens. En ella, un grupo de mujeres a punto de ser violadas corren despavoridas intentando huir de la tortura y el maltrato, pero, a pesar del increíble tema, los profesores siguen empleándola (bien a través del libro, bien proyectando) para explicar el funcionamiento de un tipo específico de composición. Al utilizarla como material didáctico, no solo estamos enseñando a los estudiantes lo que es una composición en aspa: les estamos enseñando a participar como espectadores de una futura violación, les estamos diciendo algo así como «esta imagen es tan perfecta y su autor está tan legitimado que su tema, el abuso sexual de un grupo de mujeres, es secundario». Esto es lo que pasa con las imágenes cuando no nos paramos a pensar en ellas en pedagogía, así funcionan cuando no somos capaces de llegar al fondo y nos quedamos en la superficie: nos convertimos en los transmisores de las ideas de otros que en muchas ocasiones van en contra de nuestras propias ideas.

Quizá pueda parecer muy extremo, pero creo que es muy importante que las editoriales y en general los productores de contenidos nos preguntemos porqué y para qué seleccionamos tal o cual recurso y que seamos conscientes de sus pedagogías invisibles, de los mensajes que van más allá de una lectura rápida. Las imágenes en los libros de texto, en las webs, en cualquier material, están dándonos un montón de información y esta información no solo ha de ser políticamente correcta sino ayudar a crear una sociedad más plural, equitativa e incluyente con respecto a los grupos oprimidos.

4. Auditoría de las pedagogas invisibles

La solución que tenemos para construir currículums simétricos pasa por activar un Protocolo de las pedagogías invisibles de los contenidos que elaboramos, seamos editoriales o profesores, pasa por: Detectar Analizar Transformar.

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