Edición 8Editorial

El desarrollo de la lectura y la escritura: competencia de todos

En este número, abordaremos dos temas de capital importancia que impregnan no solo los ámbitos educativo, cultural, editorial, etc. en todos sus niveles, sino la vida misma. Se trata de las competencias de lectura y escritura. Prestigiosos colaboradores y especialistas en uno de estos campos o en ambos, como Fernando Zapata López, Ana Teberosky, Eloy y Aitana Marhos Nuñez, el profesor Fabio Jurado, entre otros, han querido compartir con nosotros sus puntos de vista, sus aportes y sus análisis. Ellos nos permitirán ampliar, contrastar, complementar o controvertir nuestra propia visión y, desde luego, aplicar este conocimiento para mejorar nuestro desempeño y el de los demás tanto en la competencia lectora como en la que tiene que ver
con la escritura.

Las competencias de lectura y escritura, junto con variables que tienen que ver con ellas como la política
de Estado, su enseñanza, las estrategias que involucran la adquisición del lenguaje, las tipologías de lectores que se pueden establecer para este siglo y su evaluación, entre otras, preocupan a padres de familia, autores, editores, profesores, estudiantes, a casi todos. Las preguntas que unos y otros nos podemos plantear alrededor de estos temas son múltiples y variadas pero, algunas de ellas son comunes. Empecemos por las que tienen que ver con las políticas de Estado. ¿A quién no le interesaría saber qué hace el Estado para incentivar la lectura?, ¿cuáles son los resultados de sus acciones y planteamientos?, ¿qué alternativas existen si los resultados no son los esperados?, ¿qué importancia tienen la lectura y la escritura en nuestra sociedad? Las respuestas a estos interrogantes, junto con las estadísticas que permiten evaluar sus resultados, las reporta
Fernando Zapata López. Y es seguro que terminaremos contrastándolos con nuestro ‘saber previo’, con
nuestras predicciones de lectura, y comparándolos con otros textos que hemos leído, e indudablemente
no escaparemos a rotularnos o a ser rotulados dentro de alguna de las categorías propuestas en el artículo
sobre la tipología de lectores para el siglo XXI: del lector ingenuo al lector experto de Eloy y Aitana
Martos.

¿Y qué decir del deleite de escuchar un cuento, un poema u otro tipo de texto que nos es leído en voz alta en el hogar, en la escuela o en otro lugar? ¿Qué función cumple? ¿Qué tiene que ver con la adquisición del lenguaje? Podríamos hacer otro ejercicio de lectura y abordar el texto preguntándole a él directamente, hacer nuestras propias hipótesis, examinar el texto buscando información específica, identificar la organización del contenido, reconstruir su contenido, preguntar sobre él, responder preguntas sobre él, etc., o sencillamente satisfacer nuestra curiosidad, porque el ejercicio de la lectura tiene infinitas dimensiones, posibilidades, placeres y actividades. Lo anterior nos lleva a concluir que la lectura también es trabajo y que como tal evoluciona. En la
actualidad, se integra, se adapta, aporta y plantea retos en relación con las tecnologías de la información
y la comunicación y, en consecuencia, surge la lectura digital porque existen textos de igual naturaleza
para un lector “digital” con unas competencias construidas sobre la base del lector del libro, del periódico,
del folleto de papel.

La lectura y la escritura son las dos más grandes obras del museo de la creación del ser humano, infinitas
en belleza, en complejidad, en comunicación, en significados y en alcance; están ahí para todos o al menos para la inmensa mayoría, a la espera de ser disfrutadas, apropiadas, admiradas, mejoradas, perfeccionadas…
por todos.

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