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Ocho claves para transformar un espacio educativo

Imagen 1. Cristina Pascual (2017). Leticia y Clara en una sesión de clase. Escuni (Madrid)


Descarga aquí la versión impresa de este artículo de Ruta Maestra Edición 25 “Metodologías activas

La enseñanza tradicional suele empeñarse en que suceda algo imposible: aprender sin experimentar. Esto es tan absurdo como recibir un curso de cocina sin mancharse las manos. Por suerte, en la actualidad vivimos un movimiento de transformación educativa sin precedentes. Docentes de todo el mundo comparten en sus blogs experiencias educativas innovadoras en las que el conocimiento teórico surge de la experiencia, y en las Facultades de Formación del Profesorado cada vez es más habitual escuchar hablar sobre metodologías activas como el ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos) o el aprendizaje y servicio. No obstante, este cambio metodológico no se puede llevar a cabo en un aula que no reúna las condiciones necesarias para ello, del mismo modo que no podemos aprender a cocinar sin una cocina. Es decir, sigue existiendo una brecha entre el interés por el cambio metodológico y el diseño de los espacios educativos en los que dicho cambio debe tener lugar. Por esta razón, creemos que es fundamental que el docente cuente con formación específica para la creación (o transformación) de ambientes de enseñanza/aprendizaje en los que se produzca una transformación real del acto educativo (Vecchi, 2013).

El proyecto Fuera del Aula surge como parte de un proceso de renovación metodológica en el Centro Universitario de Formación de Profesorado Escuni. En los últimos años, Escuni ha apostado por la innovación educativa orientada a reducir en lo posible las lecciones magistrales, sustituyéndolas por sesiones de trabajo en las que los estudiantes, acompañados por el equipo docente, construyan y regulen su propio aprendizaje. Para llevar a cabo este cambio metodológico, creemos fundamental revisar el diseño de los espacios en los que tiene lugar el aprendizaje. Es decir, el aula tradicional, enfocada a las explicaciones del docente y al trabajo individual del alumnado, tendría que ser sustituida por espacios de reunión flexibles en los que docentes y estudiantes puedan relacionarse con libertad (Alonso García, 2006). Un cambio que consistiría en pasar del aula tradicional a un aula expandida: cualquier espacio del edificio se convierte en un lugar en el que poder reunirse, experimentar y compartir aprendizajes.

Fuera del Aula es un ejemplo de transformación de un espacio educativo, pero también de cómo aprender desde la práctica. Para llevar a cabo Fuera del Aula, los contenidos de Fundamentos de la Educación Artística, asignatura de la especialidad de Educación Primaria impartida por Clara Megías y Leticia Flores, se aplicaron a una propuesta que consistió en la transformación de lo que Marc Augé denominaría un «no lugar» (2008), un espacio diáfano y en desuso destinado a comedor de los alumnos, en un espacio idóneo para el aprendizaje.

Imagen 2. Leticia Flores (2017). Estudiantes del Grado de Magisterio de Primaria durante el PROYECTO FUERA DEL AULA. Escuni (Madrid)

Clave 01: contar con la complicidad del equipo directivo

Los cambios importantes en las organizaciones educativas requieren el soporte y la complicidad del equipo directivo para establecer un abordaje top-down que garantice la disponibilidad de todos los recursos necesarios a nivel organizativo, financiero y metodológico. La experiencia de transformación de espacios llevada a cabo en Escuni tuvo como uno de sus pilares la implicación de la dirección del centro, tanto en la concepción del proyecto como en el apoyo al equipo que lideró la iniciativa desde la asignatura antes mencionada.

Imagen 3. Cristina Pascual y Leticia Flores (2017). Estudiantes defendiendo sus propuestas de transformación al equipo directivo. Escuni (Madrid)

Clave 02: dar protagonismo a los estudiantes

Centrarse en los estudiantes y considerarlos componentes fundamentales de los procesos de cambio, permite al equipo organizativo del proyecto obtener, por un lado, una visión realista de lo que están demandando los alumnos, y por otro, el sentimiento de asumir como propio el proyecto que se va a desarrollar, lo que fomenta el empoderamiento del alumnado y garantiza la aceptación de la iniciativa desde sus fases iniciales.

Una primera fase del proceso, que se desarrolló de forma colaborativa entre el equipo docente y los estudiantes, consistió en la realización de una acción de investigación e ideación destinada a identificar los espacios favoritos de los estudiantes, aquellos que tenían un valor para ellos. Tener en cuenta «sus espacios favoritos» como ámbitos de transformación permitió generar el sentimiento de inclusión en el proyecto y el reto de transformar un espacio propio.

Clave 03: desarrollar un ecosistema colaborativo 

Enriquecer las ideas y capacidades internas del equipo en un proceso de transformación mediante la creación de ecosistemas de colaboración con agentes externos nos permitió abordar las iniciativas desde diversas perspectivas, en un modelo de innovación abierta donde cada uno de los componentes del ecosistema aporta valor, a la vez que enriquece la aportación del resto. Teniendo este enfoque como base, se incorporaron al proyecto los siguientes agentes:

  • Equipo Mico, un grupo multidisciplinar de dos arquitectas y una maestra que llevan a cabo diferentes proyectos de arquitectura educativa. Trabajan con el espacio como herramienta de aprendizaje y realizan proyectos para niños, jóvenes y profesionales de la arquitectura y la educación. Su aportación al proyecto se centró en reflexionar y profundizar sobre los espacios educativos actuales a través de experiencias y talleres, como «El papel en blanco del arquitecto», que fomentaron el diseño de nuevas soluciones en el proceso creativo.
  • También contamos con la colaboración de Francisco G. Triviño, arquitecto y docente de Diseño de Interiores en el centro universitario ESNE, y con sus estudiantes de la asignatura de Proyectos. Esta colaboración se materializó en la creación de una metodología de trabajo que describimos al ocuparnos de la clave 08.

Clave 04: involucrar al resto de la comunidad educativa

Con objeto de minimizar la resistencia al cambio y acercar el proyecto a todas las personas sobre las que tendrá impacto, antes de comenzar la transformación de cualquier espacio es importante involucrar en el proceso al resto de los estudiantes, profesores y personal del centro educativo. Para ello, el proyecto ideó un plan de comunicación específico que incorporó como elementos principales la delimitación del espacio que se iba a intervenir y un panel que se situó en el hall principal del edificio, donde cualquier persona podía aportar sus ideas y propuestas.

Imagen 5. Leticia Flores (2017). Dispositivo de comunicación con la comunidad educativa. Escuni (Madrid)

Clave 05: analizar las pedagogías invisibles

Para realizar cualquier cambio en una institución consideramos que es fundamental detectar y analizar sus pedagogías invisibles. Todos los elementos que conforman el espacio, desde el color y la textura de las paredes hasta los materiales, formas y disposición del mobiliario, pasando por la iluminación, la acústica o la temperatura, influyen en cómo enseñamos y aprendemos. En primer lugar, realizamos un análisis de estas pedagogías invisibles, intentando mirar con nuevos ojos cada detalle que formaba parte del espacio y teniendo en cuenta conceptos como violencia simbólica, opacidad, lapus psicológico, direccionalidad o performatividad (Acaso, 2012).

Clave 06: conocer los elementos básicos del lenguaje visual

La asignatura Fundamentos de la Educación Artística tiene como objetivo ofrecer a los futuros docentes herramientas artísticas para el aprendizaje; por lo tanto, conocer los elementos básicos del lenguaje visual forma parte del programa. Mediante una serie de talleres creativos se trabajaron la textura, el color, la iluminación y la forma (Acaso, 2006) aplicados al diseño arquitectónico. Asimismo, las responsables de la asignatura diseñamos una serie de experiencias artísticas de aprendizaje (Acaso y Megías, 2017) inspiradas en la obra de artistas contemporáneos como Carmen Ortiz, Amaya Hernández, Lucía Koch, Angélica Dass, Guy Catling, Carlos Cruz-Diez o Carlo Bernardini, y en colectivos de diseño y arquitectura como Rosan Bosch Studio, Kune Office, Truly Design, Boa Mistura, Basurama o Fiechter & Salzmann.

Imagen 6. Leticia Flores (2017). Taller Color y Espacios Educativos. Analizando el impacto del color en la transformación de un espacio. Escuni (Madrid)

Clave 07: comprender el proceso creativo

El equipo Mico, mencionado anteriormente, impartió un taller titulado «El papel en blanco del arquitecto» para ayudarnos a comprender el proceso creativo de un arquitecto o diseñador, mostrándonos diferentes proyectos en los que los espacios han sido clave en la transformación educativa y proponiéndonos tres de las preguntas básicas que se plantea cualquier arquitecto o diseñador ante un nuevo proyecto:

  • Usuario: ¿Quién va a vivir estos espacios?
  • Programa: ¿Qué quieren que sean estos espacios?, ¿cómo quieren que se sientan las personas que van a vivir estos espacios?

Clave 08: trabajar en equipos coordinados

La aportación de Francisco G. Triviño fue fundamental para materializar en el espacio real todo lo aprendido y consistió en el diseño de una metodología de trabajo basada en la creación de seis equipos coordinados entre sí como se indica en el diagrama:

Imagen 7. Clara Megías (2017) Diagrama de la metodología de coordinación de Equipos.

Sistemas: velar por la coherencia del proyecto y coordinar las acciones del resto de los equipos. Este equipo, además de delimitar el espacio final que se iba a intervenir, organizó y coordinó a los otros equipos para que hubiera un cierto orden en la realización de las tareas y una conexión con todo lo que se estaba desarrollando.

Imagen 8. Leticia Flores (2017). Estudiantes del Equipo Sistemas junto a Francisco G.Triviño. Escuni (Madrid)

Partición: diferenciar visualmente, mediante el uso de los elementos básicos del lenguaje visual, las distintas zonas y límites del espacio. Teniendo en cuenta las texturas, formas e iluminación del espacio que se iba a transformar, este equipo centró su intervención en elegir una gama tonal general para todos los elementos y en pintar un mural de formas geométricas en la entrada y parte posterior del espacio. Trabajó en coordinación con Sistemas, y de sus decisiones dependieron los demás equipos.

Imagen 9. Cristina Pascual y Leticia Flores (2017). Estudiantes del Equipo Partición en la transformación del espacio mediante el color. Escuni (Madrid)

Mobiliario Lúdico: diseñar (construir, transformar o adquirir) mobiliario que permitiera un uso lúdico y de descanso. Después de analizar la oferta que había en el mercado, se optó por comprar pufs de colores y crear sofás a partir de palés reciclados.

Imagen 10. Cristina Pascual y Leticia Flores(2017). Estudiantes en la fabricación del mobiliario. Escuni (Madrid)

Mobiliario de trabajo/comedor: adaptar el mobiliario existente (mesas y sillas) al nuevo espacio y dar más visibilidad a la zona de comedor. Las acciones llevadas a cabo fueron pintar las sillas con la gama tonal elegida y adornar las paredes con grandes paneles de corchos decorados con utensilios de cocina (tenedor, cuchara y cuchillo).

Exposición: diseñar un dispositivo/panel para la exposición de trabajos artísticos y documentación visual. Se creó un sistema flexible para colgar materiales bidimensionales de distintos tamaños.

Proyección: generar un sistema de anfiteatro para charlas y presentaciones públicas. Este equipo optó por la creación de unas gradas móviles con palés reciclados.

Ni docentes ni estudiantes teníamos experiencia previa en la transformación de espacios o en la creación de mobiliario. Aconsejados el técnico de reparaciones de Escuni, aprendimos todos juntos, consultando tutoriales en Internet y poniéndonos manos a la obra.

El espacio que resultó del proyecto Fuera del Aula es, hoy en día, un lugar lleno de vida, habitado a todas horas por distintos grupos de alumnos y que, dada su flexibilidad, permite que convivan distintos escenarios educativos (Acaso y Manzanera, 2015). Al haber involucrado a estudiantes y otros miembros de la comunidad educativa en su transformación, hemos conseguido generar un espacio confortable que todos sienten como propio y que puede adaptarse a las necesidades de estudiantes y docentes. Un lugar donde desarrollar procesos de aprendizaje horizontales en el que el acto de memorizar ha sido sustituido por el de compartir experiencias reales. Además, el dispositivo de exposición que alberga permite mostrar documentación para visibilizar los procesos de aprendizaje que acoge (Acaso, 2013).

El espacio Fuera del Aula se ha convertido en un lugar que cumple los cuatro principios básicos que propone Nair (2016) para el buen diseño de un espacio educativo: 1) que sea acogedor; 2) que sea versátil (ágil y personalizado); 3) que pueda sustentar diversas actividades educativas; 4) que traslade mensajes positivos.

Mediante el ABP, tratamos de demostrar a los estudiantes que los cambios metodológicos deben ir acompañados de una transformación del espacio y que es posible aprender contenidos curriculares aplicándolos a la creación de dicho espacio. Creemos que no siempre es necesario cambiar las leyes para conseguir un mejor sistema educativo; podemos transformarlo llevando a cabo pequeñas revoluciones como la realizada en el proyecto Fuera del Aula. RM

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Leticia Flores - Clara Megías

Leticia Flores (Málaga, 1982) y Clara Megías (Madrid, 1984) son doctoras en Educación Artística por la UCM. Ambas son docentes en el Centro Universitario de Magisterio ESCUNI y se dedican a la formación del profesorado en el empleo del arte contemporáneo como herramienta de aprendizaje transversal.

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