Edición 25Especial Educación Inclusiva

Bienestar y desigualdad en países iberoamericanos: evidencia de las pruebas PISA


Descarga aquí la versión impresa de este artículo de Ruta Maestra Edición 25 “Neuroeducación

El Gran Gatsby, la famosa novela de Francisco Scott Fitzgerald, comienza con el narrador ficticio que recuerda cómo su padre le dijo que no criticara a la gente antes de considerar que no todo el mundo ha tenido las mismas ventajas que él había tenido. Recientemente, los economistas han denominado la relación, que se ha visto en muchos países, entre la desigualdad socioeconómica y la movilidad social intergeneracional la “Curva de Great Gatsby” (Corak, 2013). Las implicaciones de esta relación son sencillas: las sociedades que son más desiguales tienden a reproducir las mismas diferencias de ingresos de una generación a la siguiente. Además, es probable que este círculo vicioso anuncie niveles percibidos más bajos de bienestar entre las generaciones más jóvenes, incluso más allá de sus reducidas condiciones materiales. ¿Qué sugiere la evidencia sobre la desigualdad social y económica en relación con el bienestar de los jóvenes iberoamericanos?

El Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA por sus siglas en inglés), y la encuesta con estudiantes internacionales, llevada a cabo por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD por sus siglas en inglés) desde el año 2000, ayudan a responder los interrogantes. PISA define el bienestar de los estudiantes como el funcionamiento psicológico, cognitivo, social y físico y las capacidades que los estudiantes necesitan para vivir una vida plena y feliz (OCDE, 2017). Los países iberoamericanos que participaron en el último ciclo de PISA en 2015 fueron Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, México, Perú, Portugal, España y Uruguay.

El resto de este artículo tiene por objeto presentar las últimas evidencias de PISA sobre el bienestar de los estudiantes en Iberoamérica y su relación con su situación socioeconómica.

El bienestar subjetivo de los estudiantes en PISA 2015

Satisfacción de la vida a los 15 años

PISA 2015 mide la satisfacción de vida reportada (auto-informada) de los estudiantes en una escala de 0 a 10, donde 0 significa lo peor vida posible y 10 significa la mejor vida posible. En los países de la OECD, los estudiantes han reportado “valorar” su satisfacción de vida en 7,3, mientras que en los países iberoamericanos el adolescente promedio demuestra una satisfacción de vida de 7,8. Más interesante aún, República Dominicana es el país con el más alto nivel de satisfacción de vida reportado en PISA 2015, en 8,5 (figura A).

Figura A. Satisfacción de vida entre estudiantes de 15 años.

Fuente: OCDE, PISA 2015 base de datos, cuadros III. 3.2 y III. 3.8, www.oecd.org/ Pisa/Data/2015database/

¿Cómo es el desarrollo económico de un país en relación con la satisfacción percibida de la vida de sus estudiantes? Entre los países participantes en PISA (incluidos los países iberoamericanos) no existe una relación evidente entre la satisfacción de la vida de los adolescentes y el producto interno bruto (PIB) per cápita de un país o una economía. Sin embargo, la satisfacción de vida auto-informada difiere entre estudiantes en Iberoamérica de acuerdo a los contextos socioeconómicos. En promedio, los estudiantes con ventajas tienen mayor satisfacción de vida que los estudiantes desfavorecidos. En particular, en Chile, Portugal, España y Uruguay, los estudiantes favorecidos reportaron niveles de satisfacción de vida en más de 0,2 puntos más altos que los estudiantes desfavorecidos.

Ansiedad relacionada con el trabajo escolar a los 15 años

La ansiedad relacionada con el trabajo escolar es otra faceta del bienestar en PISA 2015. La ansiedad influye negativamente en el desempeño de los estudiantes, aumenta su probabilidad de faltar a la escuela y afecta negativamente su desarrollo socioemocional (Ramirez y Beilock, 2011; Salend, 2012). Por lo tanto, los resultados de las pruebas En los países iberoamericanos, el rendimiento y la ansiedad del texto están negativamente correlacionados. De hecho, la proporción de estudiantes de bajo rendimiento que reportan ansiedad relacionada con el trabajo escolar es significativamente mayor que la proporción de estudiantes de alto rendimiento, especialmente al expresar su tensión antes de las pruebas (Figura B).

Además, los estudiantes desfavorecidos se sienten más tensos o ansiosos que sus compañeros favorecidos. Con la excepción de Costa Rica, República Dominicana y Uruguay, una proporción significativamente mayor de estudiantes desfavorecidos informó sentirse muy ansioso, incluso cuando estaban preparados para una prueba. La diferencia es similar a la observada en los países de la OECD en promedio, si no más grande. Este resultado sugiere una asociación entre la ansiedad y el rendimiento que es desproporcionadamente más fuerte entre los estudiantes desfavorecidos, que podrían sentir más presión al tomar exámenes en la escuela.

Figura B. Ansiedad relacionada con el trabajo escolar entre los estudiantes en los trimestres superior e inferior del rendimiento científico.

Fuente: OCDE, PISA 2015 base de datos, cuadro III. 4.3 a, http://DX.doi. org/10.1787/888933470681.

Expectativas de futuros logros profesionales

¿Cómo los estudiantes forman sus expectativas sobre las futuras trayectorias educativas y profesionales? ¿Cómo se relacionan las expectativas con la situación socioeconómica y otras dimensiones del bienestar? PISA 2015 preguntó a los estudiantes sobre el nivel de educación que esperan completar. En Iberoamérica, al menos el 40% de los estudiantes esperan completar la educación universitaria; las mayores expectativas fueron en Colombia, donde la participación fue del 76% de los estudiantes. Además, una mayor proporción de estudiantes en Iberoamérica espera obtener un título universitario que el promedio de la OECD de 44% en todos los países excepto Portugal y Uruguay. Estas expectativas pueden ser profecías autosatisfacientes, ya que el esfuerzo que los estudiantes invierten para cumplir con sus expectativas, a menudo vale la pena (OCDE, 2012).

Porcentaje de estudiantes que informaron estar “de acuerdo” o “muy de acuerdo “con la declaración “Aunque estoy bien preparado/a para una prueba, me siento muy ansioso/a”.

Es probable que los estudiantes que tienen expectativas positivas para el futuro muestren mayor autoestima y mecanismos de afrontamiento más efectivos. En Iberoamérica, entre los estudiantes con antecedentes socioeconómicos similares, los que esperan completar la educación universitaria, tienen un 27% más de probabilidades de reportar altos niveles de satisfacción de vida (9 o 10 en una escala de 0 a 10) que aquellos sin tales expectativas. Esta relación parece sugerir que apoyar el bienestar psicológico y social de los estudiantes en la escuela puede afectar el modo en que los adolescentes ven su futuro como estudiantes, y consecuentemente el nivel de esfuerzo que invierten en las actividades escolares.

Las expectativas también están influenciadas por los antecedentes socioeconómicos de los estudiantes, por el entorno social y cultural en el que crecieron y por la posición social y los logros educativos alcanzados por sus padres. Los padres y los antecedentes familiares pueden jugar – directa o indirectamente – un papel importante en la conformación de las expectativas de los estudiantes jóvenes. Los datos de PISA 2015 parecen apoyar esta afirmación, pues los estudiantes en Iberoamérica con ventajas son más propensos a aspirar entrar a la universidad.

El bienestar de los estudiantes y las desigualdades sociales

La mayoría de las redes sociales de los estudiantes se centran en familias que les proporcionan oportunidades para aprender y desarrollarse. El apoyo parental puede influir positivamente en los logros cognitivos de los estudiantes, el bienestar y el desarrollo socioemocional (OECD, 2017). Sin embargo, los logros cognitivos y el bienestar de los estudiantes están estrechamente relacionados con el estatus socioeconómico, los intervalos del estado de la ocupación de sus padres, su logro educativo y la riqueza de la familia, la siguiente sección explora cómo la movilidad social intergeneracional se puede medir basada en estos factores y su relación en general con el bienestar en Iberoamérica.

La primera constatación es que, entre los países iberoamericanos, y especialmente en Argentina, Brasil, Colombia, República Dominicana y Uruguay, existe una relación (preocupante) fuerte entre el índice PISA de riqueza de familia y el rendimiento científico de los estudiantes. Esta relación puede interpretarse como una medida de la transmisión intergeneracional de la ventaja social (Sandefur, 2015). La segunda constatación es que esta relación se vincula fuertemente con el nivel global de desigualdad de ingresos (medido por el índice de Gini) en los respectivos países (Figura). Por ejemplo, en Colombia las desigualdades de ingresos son elevadas (el índice de Gini es 54 de 100) y la riqueza familiar cuenta con alrededor del 14% de la variación en el rendimiento estudiantil. Esta asociación sugiere de manera más amplia que las desigualdades observadas en un país se reflejan en los determinantes del desempeño estudiantil. En otras palabras, los padres ricos pueden usar su riqueza para proporcionar una mejor educación a sus hijos, pero en las sociedades más desiguales, los padres ricos transmiten más de esa ventaja a sus hijos: la “Curva de Great Gatsby” ya mencionada.

Asociación entre el índice de Gini y el porcentaje de variación en el rendimiento científico explicado por la riqueza familiar.

Nota: El índice de la riqueza familiar se basa en el número y tipo de posesiones domésticas, tales como teléfonos celulares, computadoras, coches y habitaciones con un baño o ducha reportados por el estudiante. El porcentaje de variación en el rendimiento en PISA que se explica por el índice de la riqueza familiar es una medida de la relevancia de los recursos materiales de una generación para el éxito de la educación de la próxima generación. El índice Gini mide el balance en que la distribución de los ingresos entre los hogares dentro de una economía se aparta de una distribución equitativa. Un índice de Gini de 0 representa la igualdad perfecta y uno de 100 representa la desigualdad perfecta.

¿Cómo influyen estas desigualdades en el bienestar de los estudiantes? En Costa Rica, República Dominicana, México, Portugal, España y Uruguay, el 5-7% de los estudiantes de entre las familias más ricas (los que están en el cuartil superior de un índice de riqueza basado en posesiones domésticas) informaron que no estaban satisfechos con su vida, por debajo el promedio de la OECD del 9%. La riqueza familiar, el estatus social y las características del vecindario también pueden dar forma a las aspiraciones de los estudiantes (Stewart et al., 2007).

En todos los países iberoamericanos, excepto en República Dominicana, los hijos/as de los trabajadores de cuello azul son menos propensos, que los de los trabajadores de cuello blanco, a esperar una ocupación administrativa o un título universitario.

Figura C. Riqueza familiar, rendimiento y desigualdad de ingresos

Fuente: OCDE, PISA 2015 base de datos, cuadro III. 10.7, http://DX.doi.org/10.1787/888933472348.

Conclusiones

El bienestar es un concepto multifacético y dinámico, resultante de la compleja interacción de muchas fuerzas conflictivas, tanto internas como externas a los estudiantes. Este artículo ha proporcionado una gama considerable de pruebas en la interacción de los sistemas educativos, las características sociales y socioeconómicas en la conformación del bienestar de los estudiantes mejorando su heterogeneidad.

En particular, la movilidad social intergeneracional está fuertemente asociada con el bienestar en Iberoamérica. Basándose en la evidencia de la “Curva de Great Gatsby”, la asociación entre la desigualdad de ingresos y la ventaja social intergeneracional parece fuerte en toda Iberoamérica, insinuando el hecho de que la sociedad más desigual hace posible que los padres ricos pasen más de esa ventaja a sus hijos. Estas desigualdades influyen en el bienestar especialmente en su aspiraciones. Como resultado, los hijos/as de trabajadores de cuello azul son menos propensos que los hijos/as de los trabajadores de cuello blanco que esperan una ocupación administrativa o un título universitario.

Francis Scott Fitzgerald había anticipado sabiamente los peligros potenciales de la desigualdad social y económica que no solo afecta los resultados materiales de las personas menos favorecidas, sino también su bienestar psicológico, cognitivo y social y sus expectativas y aspiraciones para el futuro. RM

 

Tags
Mostrar más

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button
Close