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Transformar la educación: desde la evaluación

En el año 2000, la comunidad internacional liderada por la UNESCO y 164 países se reunieron en Dakar y decidieron una serie de objetivos claves para lograr y asegurar una “Educación para todos”. Uno de estos objetivos, que todos los países se comprometieron a alcanzar, indica que hay que “mejorar todos los aspectos cualitativos de la educación, garantizando los parámetros más elevados, para conseguir resultados de aprendizaje reconocidos y mensurables, especialmente en lectura, escritura, aritmética y competencias prácticas”.

Escrito por Marta Encinas, investigadora de competencias y educación de la OCDE. Presenta los objetivos y metodologías de 2 de las principales pruebas internacionales de educación: PISA que evalúa el desempeño de los estudiantes y PIAAC que analiza las competencias de los adultos de un país, lo que determina la fuerza laboral y condiciones de vida del mismo.

La evaluación ha ocupado un lugar central desde entonces. En todos los países, existe hoy en día, un reconocimiento generalizado de que la evaluación y la medición son fundamentales para la construcción de sistemas escolares más fuertes y más justos. Los países también hacen hincapié en la importancia de la evaluación no como fin en sí mismo, sino como herramienta importante para lograr mejores resultados de los estudiantes. La prueba de que evaluar es importante, lo demuestra el hecho de que muchos de los países que salen mejor en evaluaciones internacionales, han sabido establecer buenos sistemas de evaluación nacional a todos los niveles.

La evaluación le ofrece a los países la posibilidad de entender los principales problemas del sistema educativo, sus deficiencias y sus logros con respecto a otros; y al docente la posibilidad de conocer mejor a sus estudiantes: sus potencialidades, carencias, los elementos que obstaculizan el proceso de aprendizaje y, sobre todo, conocer las causas de las insuficiencias y concentrar los esfuerzos en su solución. La evaluación a su vez es un proceso inherente al del aprendizaje: quien aprende necesita saber si aprendió, que aprendió y cuanto, y si es capaz de aplicar este aprendizaje. La evaluación no se debe ver como una sanción sino como una posibilidad para mejorar, siempre teniendo en cuenta que unas buenas técnicas de evaluación sirven para el diagnóstico, pero no compensan una enseñanza-aprendizaje deficiente.

Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA)

A nivel internacional, el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o PISA de la OCDE nos demostró por primera vez en el año 2000 las diferencias entre diversos sistemas educativos, sus deficiencias y desigualdades y también sus logros. PISA se basa en el análisis del rendimiento de estudiantes de 15 años a partir de unas pruebas que se realizan cada tres años en más de 70 países, con el fin de determinar la valoración internacional de los alumnos en tres competencias fundamentales lectura, matemáticas y ciencias.

Como resultado de la evaluación PISA, los países han aprovechado la oportunidad de contar con datos comparativos para mejorar los resultados del aprendizaje, en particular los países de peores resultados están prestando mucha atención a aumentar su rendimiento.

El principal mensaje que se obtiene de esta evaluación internacional es que una buena enseñanza es esencial, y para ello los docentes son los protagonistas. Formar para las competencias requeridas en el siglo XXI, en última instancia, depende de ellos, que entienden lo que es el aprendizaje y sus procesos y son capaces de personalizarlo a través de comprender que diferentes estudiantes aprenden de manera diferente en diferentes etapas de su vida.

Es importante concebir la autoevaluación escolar como un proceso colectivo.

Para ello, la evaluación es clave para que el alumno aprenda mejor. Hay un gran énfasis hoy en día en la evaluación de los docentes para la mejora continua de las prácticas de enseñanza en la escuela. Para ello es importante involucrarles en la evaluación de la escuela, en particular a través de concebir la autoevaluación escolar como un proceso colectivo con responsabilidades para ellos. Es importante asegurarse que los docentes sean vistos como los principales expertos no sólo de instruir, sino también en la evaluación de sus alumnos, para que sientan la propiedad de la evaluación del estudiante y lo acepten como una parte integral de la enseñanza y el aprendizaje.

Una buena evaluación no significa una selección de estudiantes, sino una mejora en el rendimiento de todos ellos, y en general del sistema escolar, es importante saber lo que pasa dentro de la escuela, pues no se puede mejorar lo que no se puede ver. Crear transparencia y proporcionar a los profesores instrumentos para identificar las fortalezas relativas y las debilidades de los alumnos es la clave para ayudar a los estudiantes a aprender mejor, a los profesores a enseñar mejor y a los colegios a ser más efectivos. PISA encuentra que las mayores diferencias no se dan a menudo entre distintos centros educativos, sino dentro de los propios colegios.

Evaluación de competencias de adultos (PIAAC)

Para complementar el trabajo de PISA, la OCDE acaba de presentar su nueva evaluación internacional sobre competencias de adultos, también conocida como PIAAC. Esta evaluación se implementó en 24 países evaluando a más de 160.000 adultos y midiendo sus competencias en materia de lectura, matemáticas y resolución de problemas en ambientes informatizados, además del uso de estas competencias en el trabajo y en otros contextos como el hogar o la comunidad. Esta evaluación constituye una evidencia única que facilita, entre otras muchas cosas, una mejor comprensión del rendimiento de los sistemas de educación y formación, las diferencias entre las necesidades del mercado de trabajo y la educación proporcionada por el sistema escolar, la transición de los jóvenes de la educación al trabajo y las poblaciones en riesgo de exclusión debido al bajo nivel de competencias adquiridas.

PIAAC demuestra que en algunos de los países participantes más del 25 % de adultos no han adquirido las competencias básicas para participar de forma plena en la sociedad moderna. Lo más alarmante es que en estos países, casi un 20% son jóvenes de edades comprendidas entre 16 y 24 años, que han apenas pasado por el sistema escolar y tampoco han adquirido estas competencias.

Complementando los resultados de PISA, PIAAC nos demuestra de nuevo que todo parece jugarse temprano, ya en la escuela, es decir el nivel de competencias allí adquirido, por ejemplo en los primeros años de secundaria, aumenta de manera constante en cada país al sumar niveles de estudios como la secundaria superior o terciaria, pero siempre de manera proporcional. Es decir, si el nivel de competencias lectoras y numéricas de los más jóvenes de un determinado país es bajo, seguirá siendo bajo a otros niveles de educación mayores con respecto a los mismos países con los que se compara. A la educación superior le será difícil suplir lo que a nivel temprano no se ha instaurado bien. Esto indica la importancia del papel de la escuela y que es muy importante sentar las bases adecuadas a una edad temprana, identificando desde un principio los factores que impiden la adquisición de las competencias fundamentales.

Los adultos con bajo nivel de competencias tienen casi cuatro veces más la probabilidad de estar desempleados en algunos países.

El riesgo de exclusión para las personas con bajo nivel de competencias lectora y matemática es alto. Los adultos con bajo nivel de competencias tienen casi cuatro veces más la probabilidad de estar desempleados en algunos países, que aquellos adultos con alto nivel de competencias, al mismo tiempo que limita seriamente el acceso a empleos mejor remunerados y más gratificantes. En
todos los países, los adultos con niveles más bajos en comprensión lectora son mucho más propensos a tener mala salud, a percibirse a sí mismos como objetos más que como actores en los procesos políticos y a tener menor confianza en los demás. En otras palabras, no podemos desarrollar políticas justas e inclusivas e implicar a todos los ciudadanos, si un dominio pobre de las competencias básicas impide a las personas participar plenamente en la sociedad. Para ello, la evaluación temprana y el detectar donde se debe actuar, no solamente se vuelve esencial, si no imprescindible hoy en día.

El impresionante progreso que algunos países participantes en PIAAC han logrado en la mejora de las competencias de su población adulta a lo largo de las sucesivas generaciones demuestra lo que puede lograrse. Estos países han puesto en marcha sistemas que combinan una educación inicial de calidad, con buenos sistemas de evaluación y con oportunidades e incentivos para que toda la población continúe desarrollando sus competencias en lectura y matemáticas a lo largo de su vida.

La evaluación se confirma sin duda como una de las “herramientas más poderosas” para cambiar comportamientos, estructuras y factores que permiten la identificación temprana de los problemas para erradicar, como es el abandono escolar temprano. No obstante, la evaluación tiene que ser de buena calidad si desea lograr esos cambios.

Bibliografía

  • Evaluación de competencias de adultos (PIAAC) www.oecd.org/site/piaac/
  • Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA) www.oecd.org/pisa/
  • OECD (2013), OECD Skills Outlook 2013: First Results from the Survey of Adult Skills. OECD Publishing.
  • OECD (2013), The Survey of Adult Skills: Reader’s Companion. OECD Publishing
  • OECD (2009) Review on Evaluation and Assessment Frameworks for Improving School Outcome. OECD publishing. www.oecd.org/edu/evaluationpolicy
  • UNESCO (2000) The Dakar framework for action: Education for All – Meeting our collective commitments . Adopted by the World Education Forum. Dakar, 26-28 April 2000. UNESCO

 

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