Edición 24Innovación

Aprender, tierra de fenómenos

Finlandia reformó hace menos de dos años su sistema educativo. Introdujo en el ADN de las escuelas el trabajo de habilidades y competencias a través de la fórmula de Aprendizaje Basado en Fenómenos. Por su conexión con el momento de transformación de la sociedad y por el impacto que este cambio supone para los modelos de negocio editoriales, hoy ponemos el foco en lo que está sucediendo en el país nórdico.

El Kalevala es la epopeya nacional de Finlandia. Una obra escrita a mediados del siglo XIX en la que se recolectan poemas épicos y que, además de ser una pieza fundamental de la cultura del país nórdico, constituye un rasgo del orgullo nacional.

Dejando al margen las historias y relatos sobre héroes y dioses, Finlandia escribe desde principios del siglo XXI una suerte de Kalevala educativa particular. Líder indiscutible de los índices de la OCDE y referencia obligatoria para analizar propuestas de innovación, el país de los mil lagos es uno de los protagonistas absolutos del panorama educativo global.

En agosto de 2016 arrancó una nueva versión de su modelo educativo. Ese verano se puso en marcha una reforma escolar valiente, que ubica al alumno como verdadero protagonista del proceso de aprendizaje, y que, aunque innovadora, ha tenido una repercusión internacional algo distorsionada (y muchos dicen que desproporcionada).

Es interesante poner la lupa sobre esta apuesta que parte de un movimiento social orgánico y que se ha formalizado a través de un nuevo marco regulatorio centrado en conseguir que los alumnos de los niveles básicos desarrollen al máximo sus competencias y habilidades para el siglo XXI.

La reforma define también que en los centros escolares se siga trabajando a través de las asignaturas tradicionales pero que se genere un espacio de aprendizaje nuevo en el que se trabaje a través del denominado “Aprendizaje Basado en Fenómenos”; una propuesta cercana al trabajo por proyectos en la que un gran tema -cambio climático, Unión Europea o Juegos Olímpicos, por ejemplo-, articula el desarrollo de habilidades y la adquisición de competencias utilizando el conocimiento de todas las asignaturas como una de las herramientas para alcanzar el objetivo. Otros instrumentos fundamentales son el trabajo colaborativo, el uso de metodologías activas y el acceso a soluciones digitales.

Este modelo de trabajo en el aula no es especialmente innovador. Lo que cambia las reglas del juego es que su introducción obedece a una reforma curricular sistémica. No es una experiencia aislada en una escuela, ni una propuesta de especialistas. Es una política pública que transforma profundamente la organización tradicional del sistema educativo.

En este camino hacia la personalización del aprendizaje los municipios (gestores del sistema educativo), los centros, los docentes y los propios alumnos experimentan cambios en sus funciones y lugares en la cadena educativa tradicional como veremos más adelante.

Además, que el sistema educativo de un país pivote sobre esta propuesta metodológica introduce importantes novedades en el negocio escolar que impactan de forma directa en la industria editorial.

El nuevo marco establece siete competencias: aprender a pensar y a aprender; cultural, comunicación y expresión; gestión de la vida diaria y cuidado de uno mismo y de otros; multialfabetismo; tecnológica; emprendedora y laboral; participación y futuro sostenible.

Anticiparse al futuro

Desde hace décadas el país nórdico asienta su modelo de escuela sobre cinco pilares fundamentales: la peruskoulou -educación básica-, ofrece igualdad de oportunidades para todos, enseñar es una profesión de prestigio, una política eficaz en la rendición de cuentas, la confianza de los ciudadanos en las escuelas y el sistema educativo tiene un liderazgo sostenible y estabilidad política.

En este contexto es llamativo ver cómo estando desde hace años en las primeras posiciones de los principales rankings educativos internacionales, y siendo protagonista de la innovación educativa global, Finlandia decida apostar por un cambio tan sustancial en su sistema escolar. Existen distintas interpretaciones (y opiniones) al respecto. Estas son algunas:

Actualización y anticipación.

“El país ha llegado a la conclusión de que los conocimientos, habilidades y capacidades que sus alumnos adquieren en los colegios no se corresponden con los que empieza a demandar la sociedad y la economía”. Esta contundente cita del investigador de la Universidad de Innsbruck Vasileios Simeonidis define a la perfección cómo muchos analistas y miembros de la comunidad educativa finlandesa entienden el cambio.

Para ubicar al alumno en el centro del sistema, es necesario transformarlo. Y la nueva reforma persigue el desarrollo de ciudadanos con competencias y habilidades adecuadas al mundo que se van a encontrar cuando terminen su período escolar.

“Necesitamos un replanteamiento de la educación y el rediseño de nuestro sistema, para que proporcione a nuestros hijos las habilidades que se necesitan para hoy y mañana”, explica Marj Kyllonen, responsable de educación del municipio de Helsinki en una reciente entrevista.

Modelo educativo agotado.

Finlandia ha tenido una trayectoria descendente en los rankings de los últimos estudios PISA de la OCDE. De forma especial en ciencias y matemáticas, y de forma dubitativa en comprensión lectora.

La importancia que desde Finlandia se da a esta pérdida de liderazgo se interpreta de formas muy distintas. Pasi Sahlberg, experto en educación y persona muy relevante en la reflexión educativa finlandesa se muestra especialmente crítico con la importancia que se ha dado estos rankings. Para Sahlberg “enseñar a través del Aprendizaje Basado en Fenómenos ofrecerá a nuestros alumnos las herramientas que de verdad necesitan para su futuro en lugar de volver a poner a Finlandia donde estaba en los rankings internacionales”.

Una opinión muy distinta es la que tiene Gabriel Heller Sahlgren, director de Investigación del Centre for Education Economics de Londres quien sugiere en el estudio Real Finnish Lessons que ha sido “el tradicionalismo del sistema educativo finlandés, centrado en el profesor y con una gran centralización organizativa, lo que disparó al país a lo más alto de los rankings educativos. El análisis de sus resultados a lo largo del tiempo muestra que su ascenso empezó mucho antes que sus políticas estrella entrasen en vigor”. Para Sahlgren ha sido el cambio de paradigma, buscar un modelo centrado en el alumno pero que no cuenta con él para diseñarlo, lo que está llevando al país a perder esas posiciones de liderazgo. El gráfico muestras estas variaciones de Finlandia en el Informe PISA de 2003 a 2015.

Apuesta por el futuro del país.

La educación es parte fundamental de una sociedad y de un país. Por eso hay que entender esta apuesta dentro de una línea transformadora nacional más ambiciosa.

Determinadas circunstancias económicas y sociales han llevado a Finlandia a lo que ellos mismos han denominado “largo invierno económico finlandés”. Bajo estos factores, la reestructuración del sistema se ha considerado necesaria.

En este sentido se manifestaba la ministra de educación del país, Sanni Grahn-Laasonen, en el mes de agosto de 2016 cuando se pusieron en marcha los cambios educativos: “Con esta reforma nos ocupamos de la renovación de nuestro sistema educativo. Las palabras clave son el nuevo Currículo Nacional Básico, una nueva forma de pensar –centrada en el estudiante-, el Aprendizaje Basado en Fenómenos, el uso de entornos digitales de aprendizaje, y una nueva cultura de colaboración”.

De hecho, la renovación del sistema escolar se ha afrontado junto a otras cinco políticas estratégicas de país con amplio consenso: reforma de la educación profesional, políticas de transición laboral, mejor acceso al arte y la cultura, cooperación entre las instituciones de educación superior y las empresas, e iniciativas para ofrecer de expectativas vitales y laborales a los más jóvenes.

Trabajar sobre fenómenos

La reforma educativa implantada en verano de 2016 en los centros de educación básica de Finlandia (entre 6 y 14 años -los cambios para los años 15 y 16 entrarán en vigor en 2019-) establece como principal elemento transformador el desarrollo de un Currículum Nacional Básico centrado en la adquisición de competencias y habilidades. Las principales estrategias para conseguirlo son:

Entender al alumno como persona, no como estudiante.

Se promueve enseñar cómo aprender en lugar de qué aprender. Para ello ponen énfasis en el juego como herramienta de aprendizaje, se incentiva construir atmósferas de colaboración, se impulsa la autonomía de los alumnos en el estudio y en la vida escolar y se persigue el desarrollo de competencias, habilidades y destrezas para el siglo XXI.

Evaluar para aprender

Las evaluaciones se utilizan para identificar las áreas donde los estudiantes necesitan ayuda. No para diferenciar el rendimiento entre los alumnos.

Escuelas como comunidades de aprendizaje.

Se alienta a las escuelas a desarrollar la pasión por el aprendizaje y a priorizar el bienestar de los estudiantes. Por ejemplo, los líderes escolares y los maestros se deberán esforzar en construir un entorno de aprendizaje cooperativo, en lugar de competitivo, entre los estudiantes.

La principal herramienta que tienen centros y docentes para desarrollar este nuevo marco curricular es el trabajo a través de Fenómenos. Un vehículo metodológico que les brinda la oportunidad de trabajar desde y para la realidad situando a los alumnos en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Todos los alumnos deben participar, al menos, en un módulo anual bajo esta fórmula didáctica que les permite aprender a través de la práctica y trabajar conceptos de diferentes asignaturas, sin compartimentos estancos. La mayoría de los centros trabaja dos módulos.

Los estudiantes se convierten en planificadores, exploradores, investigadores, ejecutores y evaluadores de todo el proceso; y siempre se trabaja desde la colaboración entre todos los agentes que intervienen en el proceso.

Por ejemplo, el fenómeno de la Unión Europea permite trabajar idiomas, competencia lingüística, geografía o historia, así como actualidad sumado a las competencias digitales donde los alumnos deben ser capaces de encontrar información objetiva y real evaluando las fuentes para comprender lo que les rodea. O trabajar un proceso electoral como fenómeno permite poner en práctica competencias matemáticas, lingüísticas, digitales y conceptos de historia, geografía, así como conocimientos generales útiles para su vida diaria como ciudadano para entender los medios de comunicación, la capacidad democrática, etc.

Pasi Silnder, responsable de digitalización educativa del municipio de Helsinki resume perfectamente el espíritu de esta propuesta metodológica: “Los fenómenos holísticos de la vida real son el punto de partida. Son estudiados como entidades completas, en sus contextos reales, y los contenidos y competencias relacionados con ellos son trabajados traspasando los límites de las asignaturas tradicionales. Hablamos de temas complejos como la Unión Europea, el agua o la energía. Con este sistema nos alejamos del punto de partida tradicional para trabajar estos fenómenos que sería descomponerlos en asignaturas y descontextualizarlos”.

Para Silnder “incluir las estructuras basadas en fenómenos en un plan de estudios ofrece mejores oportunidades para integrar diferentes temas y asignaturas, así como el uso sistemático de mé- todos pedagógicamente significativos, como el aprendizaje de investigación, el aprendizaje basado en problemas, el aprendizaje de proyectos y portafolios. El enfoque basado en los fenómenos también es clave en la utilización versátil de diferentes entornos de aprendizaje presenciales, físicos y digitales”. Las principales características del Aprendizaje Basado en Fenómenos serían:

Debe ser una apuesta global.

El sistema educativo debe pivotar sobre esta fórmula o al menos la escuela en la que se implante, ya que también permite trabajar de manera interdisciplinar entre alumnos de edades diferentes.

Se planifican localmente.

Tienen una larga duración y están destinados a reflejar los valores de la escuela y la concepción del aprendizaje. Dentro de este modelo descentralizado, los proveedores de educación (municipios y escuelas) deciden cómo se implementan los fenómenos, con respecto a los objetivos, principios y métodos locales

Vínculos con la comunidad.

La escuela y la sociedad que le rodea deben conectarse. Además, los fenómenos deben trabajarse desde una aproximación holística (cuanto más completa, más aprendizaje), auténtica (será más significativa si se acerca a la vida real del alumno), contextualizada con su entorno social y natural, y es necesario incluir en el proceso de aprendizaje problemas y preguntas, así como rutinas de indagación.

Fenómenos en acción

Dos profesores de educación básica nos cuenten de primera mano cómo han implantado las experiencias basadas en proyectos. Klaudia H. Väkeväinen, profesora de la escuela Lemmilän de Helsinki y Tehnen Tytti, profesor en el colegio Lahnuksen de Espoo, llevan año y medio afrontando el desafío con sus compañeros y alumnos.

Cómo se implementa en el aula.

Klaudia desarrolla este curso un proyecto basado precisamente en el Kalevala con sus alumnos de 4.º de Básica (10 años) a través del que trabajan distintas disciplinas y competencias. “Desde hace un año ya no hablamos de clases, utilizamos términos como equipos de trabajo, proyectos basados en fenómenos, sesiones de trabajo y ayuda individual. Ya no enseñamos. Somos coaches o tutores. No tenemos calendario escolar, sino que cada grupo se organiza el trabajo de forma semanal -dentro de un marco, claro-. Hemos dejado de utilizar trabajos, exámenes o libros de texto. Ahora desarrollamos tareas creativas, clases invertidas, aprendemos por descubrimiento, nos evaluamos entre pares, etc.”, cuenta la profesora.

Y sigue: “La verdad es que veo muchas cosas positivas en este cambio. Primero veo a mis alumnos más activos y conectados al aprendizaje. Están en mejor disposición para nuevas ideas y conceptos. Han desarrollado sus habilidades para autoevaluarse y evaluar a los demás, así como para trabajar de forma colaborativa. Además, son más responsables y sienten reconocida su capacidad para ser autónomos. Nosotros le llamamos el we-spirit”.

Sin embargo, el camino no está siendo nada fácil ya que según cuenta Klaudia poner en marcha este trabajo le supone un trabajo extra. Y también a los alumnos. “Tenemos que recordar permanentemente las responsabilidades de cada uno en el aula y fuera de ella. Muchas veces no acaba de verse el aprendizaje de una manera explícita. Y es complicado conectar a todos los alumnos al modelo”.

Por último, la educadora confiesa que hay tres cuestiones muy importantes a la hora de implementar este sistema: “Intentamos salir de la escuela todo lo que podemos para hacer más significativo el aprendizaje, trabajamos con evidencias digitales o digitalizadas a través de portfolios virtuales, y cada alumno trae su propio dispositivo -esto nos evita muchos problemas operativos en el colegio-”.

Cómo se construye un fenómeno.

Por su parte, Tehnen Tytti trabaja con alumnos de 5.º de básica (11 años). En este curso están centrados en los Juegos Olímpicos. Ponen especial atención en la historia de Grecia, la educación física, la música, y la colaboración con alumnos de otros centros.

Este profesor pasó varios meses del curso anterior preparando y programando este proyecto. “Estuvimos trabajando juntos varios profesores de distintas asignaturas y niveles. Cada uno estamos aplicando el resultado del proyecto enfocado a nuestros propios alumnos. De hecho, antes de ponerlo en marcha compartimos con ellos estos objetivos y evaluamos los distintos puntos de partida individuales para ajustar el trabajo a sus necesidades”.

“Nuestra programación del fenómeno incluye una aproximación holística al mismo, una planificación general del trabajo -que luego desarrollamos con los propios alumnos-, la selección de determinados materiales de aprendizaje y de momentos de evaluación para entender si el proyecto va bien o tenemos que actualizarlo sobre la marcha”, nos cuenta Tehnen. “Es esencial generar un espacio de aprendizaje donde los alumnos se sientan cómodos para participar y decidir.

Hay que acotar bien el tiempo de trabajo y coordinarnos muy bien entre los profesores para generar sinergias entre asignaturas y niveles. Gestionamos toda la evaluación a través de porfolios digitales. Para evitar problemas, al principio del curso designamos a tres profesores responsables de estos espacios. Así nos evitamos problemas operativos y la herramienta y las evidencias de aprendizaje se integran perfectamente en nuestra labor docente”.

Es importante recordar que la nueva apuesta educativa finlandesa no termina en los fenómenos. El proyecto incluye un enfoque cada vez más colaborativo del aprendizaje, fomentando el trabajo de grupos pequeños de alumnos resolviendo problemas y mejorando sus competencias comunicacionales al mismo tiempo.

También se propone una revolución en la participación de los alumnos, que protagonizarán ciertos componentes de la planificación de sus estudios y tendrán una voz en evaluar qué han aprendido de ellos.

Por último, han puesto en marcha un innovador programa que comenzó con los centros de infantil y planean expandir a todo el sistema: el aprendizaje basado en juegos. El Playful Learning Center es un laboratorio vivo de soluciones de ense- ñanza con juegos basados en la investigación de sus efectos. El centro es un nexo acelerador del vínculo entre la investigación académica y la industria de juegos educativos.

Cambio de rol

El Aprendizaje Basado en Fenómenos ha traído consigo un importante cambio de tareas de los principales actores del proceso de enseñanza-aprendizaje:

De docentes a coaches

Como nos cuenta Riikka Koivusalo, asesora de la Agencia Nacional de Educación de Finlandia (OPH), “en la educación básica los profesores son completamente autó- nomos y deciden tanto las fórmulas de trabajo como los materiales que se deben utilizar”.

“Para implementar la nueva reforma las autoridades de Finlandia han asumido la formación de la práctica totalidad de los docentes del nivel básico. Ha sido fundamental porque para trabajar por fenómenos los profesores tienen que cambiar su rol en el aula. Dejan de exponer la información para convertirse en coaches y facilitadores de las actividades y del aprendizaje de los alumnos”, afirma Koivusalo.

En definitiva, los profesores finlandeses se encuentran en un profundo proceso de transformación profesional. La apuesta nacional por acentuar el rol activo de los estudiantes en sus propios procesos de aprendizaje hará que la profesión docente se centre más en la organización de los planes de estudio, en el desarrollo de estrategias para que se alcancen los objetivos, en generar entornos de aprendizaje que faciliten el desarrollo de habilidades y la colaboración, y en integrar las vidas escolares y personales de sus alumnos.

Para Marjo Kyllonen “no se trata de que los profesores puedan simplemente sentarse y ver qué pasa. Su papel es aún más importante que en el sistema tradicional, así que deben tener mucho cuidado en cómo aplican este método”.

Como se implementa un cambio así

La creación del nuevo Currículum Nacional Básico contó con la participación de académicos, educadores, padres y madres. En 2014 se cerró su reforma y se estableció su implementación a partir de agosto de 2016.

El camino que Finlandia sigue para su puesta en marcha arranca en el Ministerio de Educación. Allí se establece el Plan de Estudios Básico Nacional. A continuación, entra en juego uno de los elementos esenciales de su sistema educativo: la autonomía. Es cada uno de los 320 municipios del país que de forma individual termina de definir solo, o en colaboración con los centros educativos de su jurisdicción, las líneas generales de aplicación del currículum

Los planes de estudios locales deben definir, por ejemplo, los valores, los principios subyacentes y los objetivos generales de educación y enseñanza. También se debe abordar el programa de idiomas, la distribución de las horas lectivas locales, la cooperación entre el hogar y la instrucción de los alumnos que requieren apoyo especial o que pertenecen a diferentes grupos lingüísticos y culturales.

La configuración definitiva de los objetivos y del plan de estudios que se van a desarrollar se deciden en los propios colegios. Este proceso puede llegar a durar hasta dos años.

Aleksi Neuvonen, cofundador de la publicación especializada en educación Demos Helsinki, aseguraba en una entrevista que “las escuelas deben ser lugares donde todos los miembros de la comunidad local, no solo los estudiantes, puedan probar y hacer uso de las últimas innovaciones. Este modelo de escuela inclusiva, basado en estar conectado con la comunidad local, también proporciona una base para implementar el Aprendizaje Basado en Fenómenos en la educación”.

De hecho, la implementación que los centros educativos deben hacer no es solo metodológica o como lugar de contacto de comunidad escolar. También, provocado por estos dos factores, los 4.800 colegios finlandeses se encuentran inmersos en un ambicioso plan de rediseño de sus espacios.

En 2015 el New Education Forum publicó el documento A land of people who love to learn, uno de los referentes conceptuales del modelo educativo finlandés actual. En él participaron 31 expertos educativos del país nórdico. Este es el decálogo que resume su visión de lo que debe ser la educación en Finlandia. RM

Decálogo: En 2015 el New Education Forum publicó el documento A land of people who love to learn, uno de los referentes conceptuales del modelo educativo finlandés actual. En él participaron 31 expertos educativos del país nórdico. Este es el decálogo que resume su visión de lo que debe ser la educación en Finlandia.

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